viernes, 5 de agosto de 2016

On 10:21:00 by MARIA SERRALBA in , ,    Sin comentarios
Cuando tomé el libro entre mis manos no había razón alguna para hacerlo, quizá estaba hastiada de la pasividad de mi rutina en el palacio o, quien sabe, de mi misma.

Escogí un lugar apartado del bullicio, con mi propia compañía era más que suficiente, y aparecí en uno de los corredores de las estancias principales. Apoyé levemente mi columna sobre una pared decorada con bellas estampaciones y reposé mis pies sobre el suelo virgen, exento de recargados alfombrados. Necesitaba sentir la tierra fresca, sentirme a mí misma.

El Blog de María Serralba - Reflexión de una lectora cautivaUn título cualquiera hubiese sido válido para mi hambre de evasión, sin embargo, escogí entre los miles de volúmenes apilados en las alacenas de la biblioteca uno que llamó mi atención por su simplicidad: "Cautiva", y desde el primer instante me vi atrapada en una historia que, aunque no me pertenecía, la sentía como mía, lo cual me hizo preguntarme si todos los seres de este mundo éramos tan similares unos de otros.

El tiempo pasó sin apenas darme cuenta de ello, a no ser por las leves gotas de agua que se desprendían evasivas del canelón subyugante de la clepsidra. ¿Cuánto tiempo me resta hasta volver a mi vida?, me pregunté. ¿Cuál será el final de mi historia no escrita?, pensé con temor. Todo estaba allí escrito, entre líneas, las mismas que iban dando forma a mi incertidumbre, las mismas que me decían que tras leer la última página ya no sería yo, sino de él. Mi cuerpo, mi mente y todo mi ser ya no me pertenecerían.

Reflexión de una lectora cautiva © María Serralba

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