miércoles, 16 de julio de 2014

On 14:22:00 by MARIA SERRALBA in , ,    Sin comentarios
Al parecer, el carteo entre Antonio Espinosa y yo va a convertirse en un hábito, a la vista de que nuestros escritos siempre hayan respuesta del otro, muestra de ello es lo que os ofrezco, un nuevo relato de él titulado "La habitación oscura", acompañando al mío que recientemente os he ofrecido titulado "La exhumación de un alma".
Gracias Antonio por esta colaboración, aunque me has dejado con el vello de punta, que lo sepas....jajaja.

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Recuerdo bien la fecha a pesar de que he dejado pasar muchos años, tal vez demasiados, para relatar el hecho, que quiere decir tratarlo como ficción, un hecho que sucedió y se llenó de realidad. Ahora mismo no sabría aclarar si la realidad es fabricada por los hechos o son estos los que cobran la dimensión de lo real después de que el tiempo obre su efecto. Quiero decir que ahora, veinte años después de que sucediese lo que sucedió, ni yo mismo, que intervine entonces y ahora, sabría decir si lo que escribo es real o fantasía de escritor. Tendré que pensar en ello y aclarar mi posición. 

El hecho es que Ibáñez y yo habíamos ido a visitar a nuestro común amigo Espallardo, enfermo terminal de una grave enfermedad. Nos recibió su mujer, Ana, con ojos ojerosos y la palidez como color de su parte carnosa. Espallardo yacía en su oscura habitación. A sugerencia de Ana, Ibáñez y yo nos sentamos a sendos lados de la cama, equilibrando uno el peso del otro. 

-¿Cómo estas, Espallardo?, pregunté.

Los tres habíamos compartido piso en nuestra época estudiantil. Alquilamos uno en el Callejon de Arjona, justo encima de la taberna Los Piruneos, nuestra tabla de salvación para comer cada día. 

-¿Habéis sabido lo de Rosario?, respondió él con escasa potencia de voz.

El blog de María Serralba-La habitación oscura
Al poco tiempo de estar en la oscuridad yo empecé a distinguir objetos dentro de la habitación: una botella de agua sin gas sobre la mesita de noche, una caja de medicamentos junto al agua y unos libros, tres en total, sobre la cómoda, que quedaba a mi izquierda. Pero también creí ver unos ojos sin cuerpo que miraban con descaro hacia nosotros. Y no eran los de Ana porque la habíamos dejado preparando café en la cocina.
Rosario formaba parte de la pandilla de jóvenes estudiantes y, según se comentaba, estaba enamorada de Espallardo; él lo estaba de Ana, con quien se casó. 

-¿Qué le ha pasado a Rosario?, preguntó Ibáñez. 

-Murió hace tres días -nos informó-, pero no he conocido los detalles de su muerte, aunque sé que me está esperando. Es un presentimiento, sé que ha venido a reunirse conmigo ahora, cuando ya nadie puede frenar mi muerte. 

Entonces le hice una seña a Ibáñez y ambos miramos fijamente aquellos ojos que no perdían detalle de la escena. 

Entró Ana con los cafés y encendió la luz y los ojos desaparecieron y no dejaron rastro de cuerpo alguno.

Aquella noche murió Espallardo.
©Antonio Espinosa

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LEITMOTIV DE MARÍA SERRALBA

«La fuerza inagotable que anida en mi interior, es la fuente de la que se nutre mi perseverancia por ver hecho realidad mi único deseo». ©María Serralba

CITAS CÉLEBRES
«Cuando la mente y el cuerpo están en perfecta sintonía, el ser humano es capaz de todo, y cuando esto no es así entonces... se puede esperar cualquier cosa de él» A la sombra de tu piel ©María Serralba
«En un mundo donde todo es sentimiento el sexo que tenga este carecerá de importancia». El Dios del faro ©María Serralba
«Todo el que se ensalza será humillado y el que se humille será ensalzado...» La estrella púrpura ©María Serralba
«Si la inspiración no viene a mí salgo a su encuentro a mitad del camino». ©Sigmud Freud
«Sin los escritores, aun los actos más laudables son de un día» ©José Augusto Trinidad Martínez (Azorín)
«Un autor de historias fingidas escribe el libro que quiere leer y que no encuentra en ninguna parte» ©Augusto Roa Bastos
«Existe una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad o la energía atómica y es, la voluntad» © Albert Einstein