miércoles, 16 de julio de 2014

On 12:49:00 by MARIA SERRALBA in , ,    Sin comentarios
De muchos es sabido que en ocasiones se ha de proceder a la exhumación de un cadáver, eso consiste en desenterrar el cuerpo del lugar dónde reposaba hasta el momento y hay muchas circunstancias que pueden conducir a ello por ejemplo: el espacio, ya que el nicho donde esta enterrado es pequeño y ha de albergar otro cadáver; cuestiones urbanísticas que obligan a realizar tareas de remodelación del tratado del campo santo; temas legales -estos se daban muy frecuentemente en la antigüedad cuando se sospechaba que el enterrado o bien, no era quien se suponía que era, o bien, la muerte no había sido por causas naturales tal como se indicaba-. Una de las exhumaciones más conocidas fue la que realizo el doctor Guillard, medico de la expedición francesa que se encargó de repatriar los resto de Napoleón en Santa Elena el 15 de octubre de 1940.
http://www.mariaserralba.com/2014/07/exhumacion-de-un-alma.html

Las labores de exhumación está de más deciros que son sumamente desagradables tanto emocional -en caso de estar la familia presente-, como visual y olísticamente hablando. Recuerdo que mi abuela en ocasiones, y atendiendo a mi morbosa curiosidad de niña por saber todo de todo, me narraba algunos casos que habían tenido lugar en su época y os puedo asegurar, que parte de ellos los recuerdo vivamente igual que ella, que los recordaba con todos lujo de detalles a pesar del tiempo transcurrido tanto es así, que su mayor temor no era el hecho de morir, ya que decía que eso era ley de vida, sino que se confundiesen y la enterrasen con vida creyendo que estaba muerta. Igual os parecerá una tontería lo que os estoy narrando pero tened en cuenta que en otros tiempos había enfermedades que "aparentemente" daban todas los síntomas de que el individuo había pasado a mejor vida -como se suele decir-, sin embargo estaba bajo una catarsis, cosa que algunos médicos, y más en zonas rurales, todavía no tenían muy controlado el tema.

Recuerdo bien una historia en concreto que me narró en la que tras una reyerta entre dos familias tuvo lugar una serie de muertes. Al tiempo, cuando por razones urbanísticas, como os decía antes, se removieron algunas sepulturas, los que acudieron como testigos quedaron horrorizados ya que a los enterrados, tres en concreto, dos hombres y una mujer embarazada- se les encontró sepultados boca abajo; ¿qué mente retorcida maquinó dichos enterramientos par que en el caso de que no estuviesen del todo muertos y quisiesen salir, no pudieran hacerlo de ninguna de las maneras ya que lo único que harían al escarbar sería, cómo podríamos decir literalmente hablando, escarbar su propia tumba?

Dejando de lado este tétrico tema, tan solo he querido utilizarlo a modo de introducción para explicaros en qué voy a emplear el mes de agosto. Un buen amigo y yo nos hemos marcado una meta muy complicada pero al tiempo sumamente apasionante y didáctica, exacto, una exhumación, pero en este caso, en lugar de ser un cadáver va a ser un alma, un alma atormentada que su único refugio era revelar su inquietud sobre un lienzo con un hermoso dibujo, o sobre un papel con un relato enternecedor, o incluso, sobre el oído atento de quien se dignaba a escuchar sus sabias y meditadas palabras. Esa alma que fue enterrada en el camposanto del olvido de las artes, desde la distancia, desde ese otro lado donde todo se diluye como una bruma y que solo da pie a retazos de una vida que nunca alcanzará la plenitud de lo que llegó a ser la persona, nos ha estado llamando constantemente para rogarnos con versos hambrientos e implorantes, que la rescatemos, que juntemos todas sus piezas y que como si se tratase de un gigantesco puzle de pinceladas de colores y palabras rimadas con los rayos vivaces del sol de primavera, le insuflemos de nuevo vida.

Este ambicioso proyecto ya tiene fecha para su puesta de largo, será el 15 de febrero del 2015 y estoy segura que a muchos sorprenderá, enternecerá, conmoverá, apasionará y un largo etcétera que si eres de los que vive por y para compartir cultura, lo sabrás apreciar y hasta ahí lo que os puedo contar sobre él, tan solo pediros un poco de paciencia, la que nos va a hacer falta a mi amigo y a mi para refundir en unas pocas páginas 100 años de las vivencias de un alma. 

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