martes, 29 de abril de 2014

On 19:48:00 by MARIA SERRALBA in ,    Sin comentarios
Esta misma mañana me he encontrado por casualidad con una antigua compañera de clase, de las que compartía conmigo aquellos tiempos inocentes en los que todavía lucíamos coletas y uniforme. Andaba por la acera opuesta a la mía y no me a visto, y, quitando una decena de quilos de más, unas cuantas arrugas y patas de gallo, y un pelo entre canoso y teñido con mechas, era la misma que anidaba en mi recuerdo. Mientras la observaba lo primero que me ha venido a la mente ha sido su nombre de pila, ¡es Nieves!, me he dicho toda convencida, pero... Nieves ¿qué más?



A lo largo de la vida hay momentos para todo, pero también hay memoria para todo, en el caso de Nieves, pertenecía a una época de mi vida dónde lo único que nos fijábamos era que si a la compañera de clase que iba delante de ti por orden de apellido, la llamaba la señorita a salir a la pizarra, tú, que ibas justo detrás de ella te librabas por los pelos de salir, quizás por ello se me quedó tan grabado aquel nombre, porque la pobre Nieves, salía más a la pizarra que el NO-DO en los cines antiguos y yo, siempre me salvaba.

Desde este ciber espacio quiero dar las gracias a Nieves por ser tan buena compañera, por ser tan lista, y sobre todo, por tener un apellido con letras que por orden alfabético, fueran delante del mío...jajaja.

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