martes, 31 de diciembre de 2013

On 20:23:00 by MARÍA SERRALBA in    Sin comentarios





MARÍA SERRALBA... Aceptó el reto y siguió la trama.

Pero... ¿qué significaba todo aquello? Los pies descalzos de Valeria quedaron clavados en las frías losas del pavimento bajo el mismo marco de la puerta de su alcoba. La imagen que llegaba hasta sus retinas no se parecía en nada, a la que ella había elaborado en su mente y que le facilitaría el llevar a cabo la atrocidad que había estado fraguando desde que abandonara al desconocido, envuelto en fragancia de jazmines, tras su baño compartido. ¿Qué significaba todo aquello?, ¿a caso había sido alertado por alguien de su ausencia?, ¿por qué, después de tantos sinsabores, precisamente ese día le obsequiaba con una rosa? Miles de preguntas sin respuesta la atormentaban mientras su mano se aferraba con más fuerza al frío metal, su único cómplice, su salvación y también su perdición en este juego del amor.

JESÚS CORONADO... Aceptó el reto y siguió la trama.

Se acercó despacio. Desconcertada. Aquella rosa roja trajo a su mente viejos recuerdos. Recuerdos felices de otros tiempos en que ambos se demoraban entre las sabanas, jugando a descubrir cada rincón de sus pieles. Dando nombre a cada poro imperfecto; amándose hasta perder la noción del tiempo.

Se sentó al lado de aquella rosa roja que tanto la perturbaba. La tomó para aspirar ese aroma que tanto le gustaba, y aparecieron las dudas. Ya no estaba tan segura. La gente puede cambiar y ella en el fondo... aún sentía algo por él.

El ruido del grifo llamó su atención trayéndola de golpe al mundo real. El sobresalto hizo que una de las espinas se clavara en el dedo. Que idiota había sido. Apretó con fuerza sintiendo de nuevo el frío metal en la mano. Mientras, su mente, empezó a dibujar el final de la historia.

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