viernes, 13 de septiembre de 2013

On 17:01:00 by MARÍA SERRALBA in    2 comentarios


Capítulo 2
 
  
Entrando en el parking de la universidad, me llevé varias miradas por parte de la gente. Sonriendo, vi a lo lejos a Derek y Scott. Conduciendo hasta ellos aparque mi BMV y sacando la llave de la cerradura, salí del coche poniéndome mi chaqueta de cuero.

—¡Hey! tío, pensé que no vendrías el primer día de clases. –Me dijo Derek dándome un apretón de manos a modo de saludo.

—No tenía nada que hacer, además mis padres han vuelto de sus vacaciones y no quería escuchar la charla de siempre. –Sonriendo le cogí su cigarro metiéndomelo en la boca y dándole una gran calada.

—¿No me jodas que te han pillado en pleno folleteo con Amber? -Sonrío Scoot dándome otro apretón de manos.

—Que va, tío, la eche antes de que llegaran -le dije riéndome a carcajadas mientras le pasaba el cigarrillo.

—Hablando de la reina de Roma -susurró Derek mirando hacia el frente. Seguí su mirada, encontrándome a Amber viniendo hacia nosotros con su séquito de plásticas y superficiales.

—Hola Justin –susurró ella con una sonrisa pícara mientras se pasaba la lengua por sus labios carnosos.

—¡Hey!, preciosa -dije sin prestarle mucha atención, mientras deslizaba de los bolsillos de mis jeans el paquete de cigarrillos poniéndome uno en la boca sin encenderlo.

—¿Qué te parece si…esta noche quedamos y bueno…hacemos nuestras cosas? -dijo acercándose a mí, mientras me cogía del cuello de mi chaqueta de cuero. Sonriendo, me quité el cigarrillo de la boca.

—¡Ay!, nena, nena, nena. -Me acerqué a su oído dándole un leve mordisco a su lóbulo-. Lo pasé bastante bien anoche, pero puede que cuando esté necesitado te busque. -Me separé de ella con una sonrisa cínica. Su cara era un cuadro y yo interiormente comencé a descojonarme de la risa. Siempre es la misma historia, las chicas se acuestan conmigo y se piensan que les voy a declarar amor eterno y que me voy a casar con ellas. Pobres ingenuas.

—Eres un idiota, Justin -dijo llena de furia.

 —Dime algo que no sepa, bonita.

Sonriendo mire a Derek y a Scott para ir al interior de la universidad, caminando me hice paso entre Amber y sus amigas lanzándole un guiño coqueto a una de ellas. Ya en las escaleras comenzamos los tres a reírnos mientras escuchábamos las maldiciones que Amber gritaba.

—Bieber, nunca cambiarás –Río Scott dándome una palmada en el hombro. Asintiendo, me guardé el cigarrillo en mi bolsillo.

—Qué le vamos a hacer, soy un hijo de puta con suerte.

Noté como mi móvil comenzó a vibrar en el bolsillo de atrás de mi pantalón. Sacándolo, deslicé mi dedo por la pantalla para desbloquearlo. Un mensaje.

De: Josh
Asunto: Universidad
Mensaje: Hijo, acaban de llamar de la universidad, tienes que pasarte por secretaria por algo de las notas. Hazme el favor y no te metas en líos. Tu madre y yo trabajamos mucho para tu futuro así…

Cerré la bandeja de entrada del móvil guardándomelo mientras maldecía en mi interior.
—¿Qué está mal? -Derek murmuró mirándome a los ojos.

—Mi padre me ha mandado un maldito mensaje, tengo que ir a secretaria para algo de las notas. Os pillo en clase de historia de arte.

Sin esperar respuesta de ambos me dirigí pasillo recto hasta la secretaria. Sin ni siquiera tocar a la puerta entré en ella viendo a la señora Jones detrás del mostrador. Al haber muchas personas en secretaria me puse detrás del todo esperando mi turno.

En ese instante, la puerta de secretaria se abrió dando paso a algo o mejor dicho, a alguien. No era como las típicas chicas de esta universidad. Me carcajeé interiormente mientras la miraba de arriba abajo. Vestida con unos jeans rotos y una camiseta básica a juego con sus Convers. El pelo lo tenía un tanto desordenado cogido en un moño.

“Madre mía, esta chica es como un pato feo y horroroso”, me dije. Estaba riéndome cuando noté como me miraba, levanté la vista deslizándola por su cuerpo hasta que me topé con unos… ¿bellos ojos verdes?

“Joder Justin, no te vuelvas cursi”– me amonesté a mí mismo por mi debilidad.

Apartando la mirada de la suya, me acerqué al mostrador. La señora con gafas de culo de vaso me estaba mirando a la espera de que le dijese algo.

—Me han mandado aquí por algo de mis notas -comenté completamente serio, para terminar bostezando.

—Cierto… -La mujer comenzó a buscar entre sus papeles. Durante 2 minutos permanecimos en silencio esperando que la señora Jones encontrara lo que estaba buscando. Al final, por su expresión supe que había encontrado lo que fuese que estuviera buscando.

—¿Y bien?

—Te seré sincera… todos sabemos a qué dedicas su tiempo, señor Bieber, la cuestión es clara. Como se metas solo en un lío más, queda expulsado de esta universidad hasta nueva orden.

—¿Solo es eso? –Ella asintió con la cabeza enseñándome un papel-. Seamos honestos, mis padres harían cualquier cosa para que me volvieran a admitir. -Sonreí irónicamente cogiendo el papel de sus manos-. Pero no se preocupe, que no me meteré en líos por usted. -Volví a sonreír pero esta vez coquetamente. Dándome la vuelta mire como el patito feo me miraba fijamente esperando que terminara con la secretaria. Pasando por su lado, respiré su aroma a ¿fresas?

“¡Oh! mi madre, qué pijo todo"

Puse cara de pocos amigos y sonriendo me acerque hasta ella.

—Hasta luego feúcha

Riendo a carcajadas salí de secretaria encontrándome todos los pasillos desiertos. Suspirando me fijé en el reloj de la pared que marcaba las 9:10, solo habían pasado 10 minutos desde que había empezado la primera clase. Yendo al cuarto de baño de los chicos, me puse a fumar un cigarrillo esperando a que fueran y media para entrar. No quería ver la cara de Rory de buena mañana. Fumando cerré los ojos y luego mandé un mensaje a Jasmine.

De: Justin
Asunto: Noche loca
Mensaje: ¡Hey!, Jasmine, ¿te apetece quedar esta noche para divertirnos un rato? ¿Qué me dices preciosa?


A los pocos minutos recibí un mensaje. Abrí la bandeja de entrada exhalando el humo del cigarro por la nariz.

De: Jasmine
Asunto: ¿Sexo salvaje?
Mensaje: Justin, estaba esperando que me hablaras. He intentado contactar contigo pero siempre que te llamo no lo coges. Debes estar ocupado y tu propuesta me encantaría. Necesito sentirte en mí, baby, ¡grrrr! ¿Nos vemos donde siempre? Te amo.

Sonriendo cerré mi móvil apagando el cigarro. Todas son iguales, nunca cambiaran. Saliendo del baño me dirigí a clase. Abrí la puerta sin tocar y vi como Rory estaba de pie en la pizarra mirándome fijamente.

—Señor Bieber, sabe perfectamente que no puede aparecer en mi clase media hora después de haber comenzado.

—¡Oh!, vamos Rory, lo siento men –sonreí, haciendo el recorrido por las mesas hasta llegar a la mía para después terminar sentándome en ella.

—Para usted, jovencito, soy Don Anthony.

—Claro, Anthony. -Reí a carcajadas mientras mi grupo reía y el de Amber también.

—Debería tener un poco de respeto, soy quien le califico y podría suspenderle la asignatura.

—Los dos sabemos que no lo haría.

Mirándolo seriamente, puse mi mochila encima de la mesa. Oí como Rory suspiraba pesadamente siguiendo con la clase. Miré al frente esperando a que pasara la hora mientras todo el mundo cogía apuntes. No hacía falta que yo los cogiera ya que los tenía gratuitamente. Solo tenía que coquetear con alguna cerebrito y listo.

—¡Hey!, tío, ¿has visto a la nueva? -susurró Derek señalando a la misma chica con la que me había topado en secretaria-. Mirándola me fije que tenía buen perfil y un buen cuerpo.

—¿Alguien puede decirme cual es la tesis que se ha aceptado del cuadro de la Mona Lisa? -preguntó Rory, en eso, solo una mano se levantó y era precisamente de la chica nueva. Rory le señaló dándole permiso para que hablara.

—Bueno…se…se dice que la modelo fue la esposa de Francesco Bartolomeo del Giocondo, su nombre era Lisa Gherardini -dijo el nombre en un perfecto acento italiano.

—Muy bien señorita Johnson pero ¿sabría decirme que técnica utilizó Da Vinci.

—Utilizó la técnica del sfumato, que consiste en prescindir de los contornos precisos y cambiarlos a una especie de niebla que difumina los perfiles.

—Excelente. -Rory sonrió asintiendo y yo, me quedé estupefacto por la gran capacidad mental de la chica. Se notaba que era una gran cerebrito.

—¿Has visto la cerebrito esta? ¡Dios!, tengo que tirármela, así me dejará copiarme en los exámenes -comenzó a decir Derek terminando por reírse suavemente. Lo miré serio y no pude resistirme, así que le pequé una colleja en la nuca.

—¡Joder, men!, ¿por qué me has pegado? -susurró tocándose la parte en la que le había pegado.

—Ni se te ocurra acercarte a ella, esa chica es cosa mía. -Gruñí seriamente mandando dagas a los ojos de Derek. Volví mi mirada hacia el cuerpo de la chica y me mordí el labio.

“Pronto serás mía, pequeña, pronto”

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LEITMOTIV DE MARÍA SERRALBA

«La fuerza inagotable que anida en mi interior, es la fuente de la que se nutre mi perseverancia por ver hecho realidad mi único deseo». ©María Serralba

CITAS CÉLEBRES
«Cuando la mente y el cuerpo están en perfecta sintonía, el ser humano es capaz de todo, y cuando esto no es así entonces... se puede esperar cualquier cosa de él» A la sombra de tu piel ©María Serralba
«En un mundo donde todo es sentimiento el sexo que tenga este carecerá de importancia». El Dios del faro ©María Serralba
«Todo el que se ensalza será humillado y el que se humille será ensalzado...» La estrella púrpura ©María Serralba
«Si la inspiración no viene a mí salgo a su encuentro a mitad del camino». ©Sigmud Freud
«Sin los escritores, aun los actos más laudables son de un día» ©José Augusto Trinidad Martínez (Azorín)
«Un autor de historias fingidas escribe el libro que quiere leer y que no encuentra en ninguna parte» ©Augusto Roa Bastos
«Existe una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad o la energía atómica y es, la voluntad» © Albert Einstein