viernes, 4 de abril de 2014

On 22:34:00 by MARÍA SERRALBA in ,    Sin comentarios

Cuando después de haber estado miles de años trabajando para diversas empresas, de repente, cambia no solo tu vida laboral, sino también, tu vida entera, y te encuentras literalmente, en paro, el primer comentario que te hacen tus amistades, con cariño, eso sí, es siempre el mismo: "Tranquila, no te preocupes, seguro que encontrarás trabajo pronto, tú vales para todo". Y con ese slogan pegado a la frente te enfrentas, valga la redundancia, a un mundo que ha evolucionado y del cual tú estás totalmente desfasada y ese "para todo" que te vaticinaban tus amistades, termina convirtiéndose más bien en "para algunas cosas".

Hace poco hice MI PRIMER CURRÍCULUM VITAE, sí, amigos, como lo leéis, y me sentía tan nerviosa como si se tratase del día de mi comunión. Nunca me había hecho falta hacerlo ya que nada más finalizar mis estudios, un trabajo tras otro se fue poniendo en mi camino, así que no sabía ni por donde empezar.

"¡Dios mío!, ¿qué voy a poner si toda la gente es mucho más joven que yo,  con múltiples titulaciones y está al día de todo?",me dije angustiada.


Mientras buscaba la inspiración me decidí por empezar con algo sencillo, como por ejemplo, la foto, tarea ardua si tenemos en cuenta que todas las que poseía eran de presentaciones de mi libro, comuniones, cumpleaños, etc., es decir, eventos familiares y cotidianos en los cuales sueles esbozar una sonrisa de oreja a oreja por que no te preocupa nada, lo cual no da lugar a compasión alguna en pro de tu situación, así que haciendo unos "apaños" sin photoshop, conseguí ajustar una, que a primera vista parecía la más adecuada.

Elegí el apartado de PERSONAL para continuar poniendo mi nombre (el verdadero), apellidos, dirección, población, etc., etc., así hasta concluir con mi dirección de correo electrónico y mi número de móvil. Luego llegó el temido momento, el de poner los DATOS ACADÉMICOS, en el que tendría que relacionar mis estudios, centros donde los había ejercido y las titulaciones. Había pasado tanto tiempo desde entonces, que lo único que recordaba mi memoria era las salidas en plena carrera al patio del colegio, para disfrutar bajo el sol del cuarto de hora que nos permitía la señorita; los bocadillos que me hacía mi madre para almorzar y que siempre se los quedaba la más avispada de mi clase; el horroroso uniforme que con el paso de los años, se fue quedando más y más pequeño, y por supuesto, el olor a chuches de la tienda de enfrente del cole, que peseta a peseta -de aquel entonces-, terminó haciéndose de oro. Así que haciendo un gran esfuerzo, rebusqué en el cajón de los documentos antiguos y, milagrosamente, encontré mis títulos de E.G.B. y cursos superiores... ¡Vaya!, si soy perito... ¡ja, ja, ja!, y no me había enterado.

Entre títulos de cursillo de Primeros Auxilios; de mi participación en la Volvo Ocean Race, en el R.A.C.E. del Mediterráneo, etc., etc., etc., también encontré uno más acorde con lo que se precisaba, el de un Master que hice de administración, márketing y dirección de empresas por recomendación de un buen amigo, en el que me lo pasé genial y aprendí mucho, tanto, que ni me acordaba que lo había hecho, pero sin embargo, desde hace mucho vengo empleando los conocimientos que en él me impartieron; y yo creyendo que todo lo que sabía se debía a una inspiración divina y va a resultar que lo he estudiado, hay que ver que jugarretas nos hace la mente de vez en cuando... ¡ja, ja, ja! 

Cuando tuve que completar el apartado de CONOCIMIENTOS COMPLEMENTARIOS, me vi en la misma disyuntiva. La vida me había dado tantísimos conocimientos complementarios que no se adquieren en academias, sino en el día a día y en un puesto de trabajo, que no sabía por donde empezar a relatar. Algunos sí los había utilizado pero otros, todavía estaban agazapados a la espera de una oportunidad o bien, habían pasado al olvido, sin embargo todos estaban ahí, en mi mente y unidos, eran lo que soy ahora, así que con mucha paciencia los fui relacionando uno por uno.

Ya para finalizar, en el apartado de HOBBIES, os confieso que tuve que modificar varias veces lo que puse, ya que si llegaban a leer todo lo que había allí, lo más seguro es que no me contratarían, así que al final, opté por dejar simplemente el de la lectura y la escritura, que a fin de cuentas son en los que más tiempo suelo emplear.

Bueno, ya está, ¡al fin lo terminé!, ¿y ahora qué? Pues lo de rigor, los envié a varias empresas y me dispuse a esperar pacientemente a que sonase la campana mágica, y en ello estoy, esperando, aunque ilusionada, ya que al menos he superado una prueba más, rellenar mi propio CURRICULUM VITAE, que no veáis lo complicado que ha sido, os lo aseguro, tanto, que dudo que lo vuelva a repetir si me lo piden de nuevo, como mucho, haré una copia de este y le cambiaré la foto... ¡ja, ja, ja!

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