domingo, 9 de junio de 2013

On 11:22:00 by MARÍA SERRALBA in ,    Sin comentarios
Hay que ver como cambia el tiempo las cosas. Hace unos años llevábamos a nuestros niños en cómodas, aunque aparatosas sillitas para bebés, sin embargo, ahora, con tanta modernidad, cada vez son más sofisticadas y ello conlleva doble dificultad para el que las utiliza, sin ir más lejos, hoy mismo he sido testigo de lo que os estoy diciendo.

Paseaba a Vinni -mi perro-, cuando de repente, he visto como en la acera opuesta, una mujer de edad avanzada -mucho mayor que yo, por si alguno ya lo estaba calculando... ¡ja, ja, ja!-, me pedía ayuda apurada.

-Oye, por favor, ¿podrías ayudarme?, es que con estos coches tan modernos no me entiendo.
Os situo la acción: la buena señora iba paseando a su nietecito en una de estas modernas sillas que parece no tener ni ruedas, y al parecer, nadie le había advertido de que antes, se tenía que leer el manual de instrucciones, o bien, darle un somnífero al nieto que era todo un trobellino y no hacía más que intentar arrojarse por encima de la barra protectora.

Entregada a mi labor de "ayuda en carretera", le he ajustado las correas a la criatura, al menos, para que siguiese unido a la silla hasta que llegara a su casa, y luego, me he centrado en tranquilizar a la apesadumbrada abuela, escuchando sus lamentaciones sobre "las manías" que tenía su nuera de tener una cosa para cada acción.

-Yo, en mi época -me decía-, cogía un barreño con agua calentita y en mi misma cama, extendía una toalla y bañaba a mi hijo, y nunca, nunca se me escocía y además, olía como una rosa, sin embargo, mi nuera, tanto mueble y tanta cosa, y para qué, para llevar a mi nieto escocido porque la tía marrana se le olvida cambiarle el pañal amenudo.

En vista de que las confesiones iban subiendo de calibre, opté por hacer oídos sordos y despedirme de la pobre señora, siguiendo con el paseo matinal de mi perro. Situaciones como esta se dan todos los días y cada vez, por desgracia, con más frecuencia. ¿Dónde están aquellos enormes cochecitos que parecían carabanas?, ¿y las madres con titulación?; si no fuese por las abuelas...
 

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