domingo, 2 de junio de 2013

On 22:06:00 by MARÍA SERRALBA in ,    Sin comentarios
Tras un agotador absentismo literario, al fin he decidido recurrir a las runas vikingas, un poderoso amuleto de origen celta que a personas que viven en varios mundos como yo, siempre nos ha sido de gran ayuda.

Pidiéndoselas prestadas a Shaljima, mi gurusa del más allá, he formulado un único deseo antes de dejarlas deslizarse sobre el inestable tapiz de mi imaginación y de repente, he visto cómo ante mis propios ojos, una serie de escenas se sucedían. Secuencias de un pasado, de un presente y de un futuro que unidas todas ellas, daban sentido a lo que sería mi próxima creación, una historia enrevesada, con un toque de intriga, de pasión, de envidias, de miedos y sobre todo, llena de giros insospechados hasta tal punto, que realizando la estructura inicial de lo que sería su trama, no he tenido más remedio que adoptar la personalidad de uno de sus personajes y, "desde dentro", ayudar al resto a ir encajando las piezas de este laberíntico puzzle.

A LA SOMBRA DE TU PIEL tendrá una segunda parte, amigos, ya lo creo, aunque será tambíen una primera.

Aunque de todos es bien sabido que segundas partes no suelen ser buenas, y partiendo de esa muletilla, os puedo asegurar que no pondré limitaciones a mi esfuerzo por que ésta, sea incluso mejor que la primera, o, al menos, esté a la altura de la misma. ¿Su título?, pues no os lo puedo decir de momento, pero sí avanzar que tendrá un poco del antiguo y otro tanto de nuevo, como las novias que se dejan acompañar al altar por pequeños amuletos de la suerte:

 “Something old, something new, something borrow, something blue and a six pence in her shoe.”

Algo viejo, como la experiencia vivida con A LA SOMBRA DE TU PIEL, todo un camino de cantos rodados que han ido cincelando mi estilo.
Algo nuevo, como mis deseos incansables de seguir creando.
Algo prestado, como el apoyo y la fuerza de todos mis familiares y amigos que han ido suavizando mis deslices literarios.
Algo azul, como el cielo infinito que me inspira cuando creo haber perdido las esperanzas.
Y, una moneda en mi zapato, como símbolo del esfuerzo que me ha costado llegar a hacer mi sueño realidad.

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