martes, 10 de junio de 2014

On 21:26:00 by MARIA SERRALBA in , ,    Sin comentarios
Poema realizado a raíz de la publicación de mi novela LA ESTRELLA PÚRPURA.
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HISTORIA DE MARCELLUS, UN PRETORIANO

Dicen que en la antigua Roma se vivía con descaro,
se amaba, entre copa y copa con el mulsum en la mano,
y se adoraba a muchos dioses,
y mataban sin reparos al que no anduviera atento o hablase sin cierto recato.

Llegadas las Saturnales, donde todo se intercambia,
siervos, señores, tareas, regalos y hasta viandas,
la sierva Miriam pidió la libertad a su señora,
a fin de preservar su estirpe, con su vida, a toda costa.

Nadie pudo sospechar que la esclava, en sus entrañas,
escondía, a buen recaudo, el fruto de su esperanza,
el nacido del amor con un sabio magistrado,
de toga púrpura y claudia, y posición destacada.

Viéndose que con la edad, sus horas eran contadas,
la Augusta Helena aceptó la petición de su esclava,
pero a cambio, le rogó, que al Bósforo le acompañara,
junto a una expedición de camellos y jirafas.

La sirvienta fiel, aceptó, es más, estaba encantada,
su señora había dicho que, al fin, sí la libertaba,
y recogiendo sus cosas ni ponerse sus sandalias,
del palacio se alejó, con más de dos mil criados y por supuesto escoltada.

Debido a su posición de criada destacada,
a Miriam todos rehuían dirigirle la mirada,
anduvo tras su señora y el triclinium de esmeraldas,
que los esclavos mecían al vaivén de sus zancadas.

Llegado el amanecer, Miriam notó en sus entrañas,
un extraño escalofrío, el niño la reclamaba,
su hijo llegaba sano al despuntar la mañana,
y con él, un gran revuelo y alboroto se creaba.

“El niño que nace vivo cuando va de caravana,
es siempre un mal augurio” –dijeron muy alarmados,
los arúspices reales, que no creían en nada,
tan solo, en rancios brebajes y pócimas emponzoñadas.

La Augusta Helena no habló, pero tumbada entre almohadas,
escuchaba murmurar a la gente a sus espaldas,
y extendiendo sus dos manos con joyas, ensortijadas,
reclamó a sus soldado, el hijo de su fiel esclava.

A un gesto de mano alzada, el general indicó detener la caravana,
el gentío se alarmó, ¿a qué santo esa demora?
Y llamando a un centurión, le ordenó que sin tardanza,
le condujera ante él a la esclava embaucadora.

Tomándolo de los brazos de la madre protectora,
el soldado lo arrancó y lo entregó a su señora,
que viajaba semi oculta entre cuatro muselinas,
que le guardaban del sol y le servían de alcoba.

Cuando la Augusta lo vio, quedó muda, asombrada,
era tal el parecido con su hijo, el que reinaba,
que no supo que decir, ni que hacer sin dar la alarma,
así pues, lo devolvió a la madre consternada.

El viaje siguió su rumbo, por rutas inexploradas,
terminando en la Galaecia y de allí, a tierras lejanas,
en busca de algún objeto que el Nazareno tocara,
y que la suerte, a su hijo, concediera en la batalla.

Esos tiempos fueron grandes, como fueron sus soldados,
la Aurata Caballería que al César iba escoltando,
y destacando entre ellos,
Marcellus, un buen muchacho, con el gladiux envainado,
miraba a diestro y siniestro de aquel camino empedrado.

El honor que le otorgase la Augusta Helena en persona,
a la madre de aquel joven, la sirvienta embaucadora,
a todos les sorprendió,
aunque el tiempo se encargó de enterrarlo en la memoria,
y los hombres, con sus bulos, tergiversar más la historia.

© María Serralba

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LEITMOTIV DE MARÍA SERRALBA

«La fuerza inagotable que anida en mi interior, es la fuente de la que se nutre mi perseverancia por ver hecho realidad mi único deseo». ©María Serralba

CITAS CÉLEBRES
«Cuando la mente y el cuerpo están en perfecta sintonía, el ser humano es capaz de todo, y cuando esto no es así entonces... se puede esperar cualquier cosa de él» A la sombra de tu piel ©María Serralba
«En un mundo donde todo es sentimiento el sexo que tenga este carecerá de importancia». El Dios del faro ©María Serralba
«Todo el que se ensalza será humillado y el que se humille será ensalzado...» La estrella púrpura ©María Serralba
«Si la inspiración no viene a mí salgo a su encuentro a mitad del camino». ©Sigmud Freud
«Sin los escritores, aun los actos más laudables son de un día» ©José Augusto Trinidad Martínez (Azorín)
«Un autor de historias fingidas escribe el libro que quiere leer y que no encuentra en ninguna parte» ©Augusto Roa Bastos
«Existe una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad o la energía atómica y es, la voluntad» © Albert Einstein