viernes, 11 de julio de 2014

On 12:37:00 by MARIA SERRALBA in , ,    1 comentario
Tu mar miraba al este, el mío, siempre al sur, pero a pesar de ello una corriente juguetona quiso cambiar su curso habitual y en las profundidades marinas hizo que ambos se encontraran.

Como el tul de una bailarina, mi mar, ondulante, suave y cálido, esperó sinuoso deseado el encuentro con el tuyo mientras que en la lejanía, te veía ansiosa aproximarte, veloz, intimidatorio y con una energía desbordaba que hacía que las puntas voraces de los arrecifes pareciesen esponjas de mar cuando estrellabas tu cresta dominante contra ellos.

Está amaneciendo y todavía te espero, y la tenue luz del alba ha delimitado una fina línea donde se prevé dicho encuentro, y estoy nerviosa, lo confieso, nunca he mezclado mis aguas tranquilas y trémulas con un torbellino y eso es lo que temo, que al hacerlo, mi fondo cristalino deje de ser el espejo donde los niños se miran y juguetean con los dedos de sus pies buscando pececillos, o dónde la luna refleje su belleza en la soledad de un horizonte infinito, pero lo mismo que temo tu encuentro lo anhelo, amado mío, y sigo esperando que el rugir feroz del arrecife anuncie tu llegada con un trueno, y que las puntas chispeantes de tu impacto se diluyan como pétalos de nenúfares dormidos y uno a uno, vayan arribando a mi mar, el del este, el que ve salir el sol antes que el tuyo y el que adormece cuando el tuyo, aun no está dormido.

El sol ya está naciente y todavía espero pacientemente a que las aguas de tu mar se calmen y te dejen llegar junto a mí, amado mío, y que la bruma que genera el chapoteo de la gente al bañar sus cuerpos en mi tul de lentejuelas verdes, me envuelva entre sus brazos y me arrulle con cánticos de nana como un recién nacido, solo así no será tan dolorosa mi espera, solo así lograré que este cansino día se torne luminoso y que mis temores se borren y se escondan como ermitaños en sus conchas hasta llegar a desaparecer algún día.

¿Ha sucedido algo en tu travesía? ¿es que no ves la línea que trazo con mis brazos que te indican que estoy a la espera de tu cercanía? Quizá alguna gaviota juguetona haya querido borrarla con sus idas y venidas, lo cual me crea un profundo desconcierto, ya que se ha puesto el sol en la lejanía y el fondo de tu mar, de un oscuro tenebroso, acecha al mío a cada instante, pero no noto que ciña con sus manos la cintura de mis olas, ni quiera compartir esta dicha que me embriaga. No entiendo lo que ocurre, amado mío, ¿por qué tu mar, el del sur, no quiere cruzar la línea?
©María Serralba



Dedicado a mi buen amigo Antonio Espinosa que es el que me ha inspirado para escribir este bello relato con una simple frase: "Tu mar mira al este y el mío, al sur", haciendo alusión a nuestra situación geográfica ya que él es de Granada y yo de Alicante.
Él a su vez ha escrito otro muy bello en respuesta al mío titulado "Las esquinas de la mar"

1 comentario:

  1. Gracias, María, por tu relato. Me ha encantado el juego que le das a mi teoría de los binomios: amor-desamor, esperanza-desesperanza hecha pregunta. La teoría de los binomios falla cuando el protagonista es el mar, Dos mares y un destino, porque el mar, o la mar, esconde tras sus esquinas unos secretos de humanos.
    Gracias querida amiga por tu bellísimo relato escrito al leer esa frase que te proponía.
    Procuraré corresponder con otro relato que no desmerezca.
    Coo ves, es mi enrevesadamanerade decir que me ha encantado el tema y como lo tratas

    ResponderEliminar

Su comentario se publicará tras la aprobación del administrador del blog.