lunes, 2 de junio de 2014

On 1:30:00 by MARIA SERRALBA in ,    1 comentario
Estoy segura que la historia que os voy a contar hoy, a más de uno le pueda resultar familiar, incluso lo esté viviendo en estos instantes.

El Blog de María Serralba-Recuerdame quien soy
Dicen que las cosas siempre suceden por algún motivo, en mi caso fue así. Hace años que como todos sabéis, me apasiona escribir, y lo estaría haciendo constantemente, tal como os he comentado cientos de veces en alguna de mis intervenciones en los medios de comunicación, o en los actos que acompañan a las presentaciones de mis novelas, pero también hay un motivo de peso y oculto que me hace trasnochar, y ese motivo es mi padre.

Desde hace años mi padre padece una disfunción en el sueño, pues bien, no fui consciente de ello hasta que un día, que yo me encontraba escribiendo inmersa en la trama de una de mis novelas, serían sobre las 3 de la madrugada, cuando le escuché levantarse, salir al pasillo de mi casa, y dirigirse hacia mí despacho. Lo primero que me extrañó fue que llevaba fuertemente aferrada entre sus brazos una manta, así que esperé que me hablara y ahí fue cuando me quedé estupefacta. Mi padre, muy amablemente y como si estuviese hablando con una desconocida, me pidió si podía ayudarle e indicarle dónde quedaba su casa.

¿Cuántos recovecos tiene la mente del ser humano?


El Blog de María Serralba-Recuerdame quien soyImaginad mi sorpresa al ver que mi propio padre me hablaba de Vd. y me pedía ayuda. Inmediatamente algo me puso en alerta y dentro de mi cerebro reconocí al instante lo que allí estaba sucediendo y que se salía de todo entendimiento. Mi padre no me reconocía, es más, pensaba que estaba en un parque, por ello lo de la manta. Más tarde, cuando ya conseguí que recobrara la memoria me explicó, que la llevaba por si tenía que tumbarse en algún banco a dormir esa noche en el caso de que la señora de la luz -que era yo-, no pudiera ayudarle. Desde entonces espero a acostarme hasta que él se despierta de ese sueño en el que se queda enganchado, y le hace deambular despierto por una casa que ninguna noche reconoce, y hablar con una mujer que nunca sabe que es su hija.

¿Cuántos laberintos tiene todavía sin explorar?


Por si alguien se lo está preguntado, mi padre, tras ese episodio de absentismo total, me suele acompañar por todas las estancias de la casa para volverlas a reconocer, y cuando ambos consideramos que ¡ya está de vuelta!, entonces se acuesta de nuevo. Al día siguiente, ¡sorprendente!, es como si nada hubiese pasado, por ello espero que llegue la noche con temor y es, porque al llegar la madrugada, la historia se repite y no sé si algún día no conseguiré sacarlo de ese sueño. Quizás no debí contaros esta parte tan íntima de mi vida, pero es la 1:00 de la madrugada, todavía me faltan dos horas para encontrarme con mi padre, y una vez más negociaré con el Dios Morfeo que lo suelte de sus garras y le permita volver a la realidad.

1 comentario:

  1. Una vez le pregunté a mi madre;
    --Mamá ¿Quién soy yo?--
    Se me quedó mirando fijamente, su boca esbozó una sonrisa, y me contestó;
    --¡Tú eres mi marido!--
    Mi padre hacía catorce años que había muerto.

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