jueves, 8 de mayo de 2014

On 22:28:00 by MARIA SERRALBA in ,    Sin comentarios
Seguramente a más de una nos hubiese gustado estar en la piel de esta buena señora alguna vez, pero creo que hay límites para todo, ¿no os parece?, si no, leedlo y opinar después.


Amorcito querido:

Si estás leyendo esta carta es porque has llegado más tarde del trabajo, como siempre. Seguro que al abrir la puerta, te ha extrañado que la casa oliera como al restaurante de la esquina, pero... es que he tenido que salir corriendo a hacer una gestión y no he querido llamarte al móvil por que sé que estás muy ocupado siempre.

Como sé que te gusta comer a tus horas, verás que en la encimera de la cocina hay unos cuantos recipientes de colores; ¡no veas la suerte que he tenido!, en el chino que tenemos debajo de casa había una oferta de 3x2, así que con lo que ahorré el otro día con el tinte, sí, el de 4€ que me dijiste que me lo pusiera en casa en lugar de ir a la peluquería como mis amigas, los he comprado y he tirado los viejos a la basura, los que trajiste de tu casa como parte de la dote, ¿recuerdas?, es que olían un poco a "comida casera de mamá".




Con estos, al ser de distintos tamaños, los alimentos quedan mucho mejor conservados, además tienen en la parte superior una ventanita por la cuál podrás elegir a tu gusto lo que desees comer cada día. A que está genial, ¿verdad? De todas formas, para que no te molestes y lo tengas todo a un solo golpe de vista, he preferido emplear un poco de mi tiempo libre -tras hacer la casa, sacar a Roko a hacer sus cacotas y llevar a los niños al colegio-, para etiquetarlos siguiendo el mismo método que empleas con tus carpetas del despacho, las que no dejas que toque a no ser que sea para limpiarlas. Sí, en las que guardas las revistas de chicas desnudas para que no hiera mi sensibilidad visual. Pues eso, que te he ordenado las fiambreras por el mismo orden de colores: el blanco, donde está todo cubierto, aunque te imaginas qué hay debajo de este; el amarillo para las que tienen menos caldo y te muestran algunos tro-pezones y el rojo, para las que está todo a la vista y no hay posibilidad de confusión alguna. También he añadido en cada uno la fecha de caducidad y el contenido en kilo calorías. 

¡Ah!, por cierto, Puki, el gato siames de tu madre, después de desaparecer toda la noche, ¡al fin! he conseguido que saliera del lavavajillas, pobrecito, que mal debe haberlo pasado. Por supuesto que lo he metido inmediatamente en la secadora y ahora, tras quitarle los rulos, descansa en los estantes del armario, justo, encima de tus calzoncillos.

Otra cosa, si entras en el comedor, verás que en el sofá que está delante del televisión hay algo parecido a la muñeca hinchable del salido del vecino, exacto, es tu madre -o eso al menos es lo que ella ha balbuceado ya que no puede hablar muy bien debido a la nueva sesión de botox que se ha puesto en los labios-, si no te importa, cariñín, le explicas como se envasa al vacío los alimentos cuando vaya a por ellos al super y si te pide agua, no te olvides de añadir una paja para que pueda beberla mejor.

Bueno, tengo que irme ya, pero creo que te lo he dejado todo apañadito, cariñin. Sabes que te quiero muchísimo, tanto, que hoy he perdido la memoria y no recuerdo cuando me lo llegaste a decir tú... ¡ah!, sí, fue en el altar ante el sacerdote, aunque de eso hace más de 30 años.

No creo que tarde mucho en regresar, de todas formas sabes que conduciendo soy un completo desastre y por desgracia, me he dejado el GPS en casa ex profeso, no quise cogerlo para no borrarte la dirección de tu amante, cielito, de todas formas no te preocupes por mí, como siempre haces, pase lo que pase, aunque no llevo GPS, más tarde o más temprano daré con nuestra casa.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Su comentario se publicará tras la aprobación del administrador del blog.