sábado, 19 de octubre de 2013

On 11:52:00 by MARÍA SERRALBA in    Sin comentarios
Cuando era solo lectora, muchas veces tras terminar de leer una novela, soñaba despierta que si tuviese la oportunidad en ese instante, de tener junto a mí al autor del libro, le formularía una simple pregunta: ¿qué fue lo que le inspiró o motivó para ponerse a escribir dicho relato? Ahora, sin embargo, me conformo en ponerme yo misma ante un espejo y preguntarme, ¿qué extraño mecanismo hace que mi mente necesite de manera casi adicta, plasmar en cuestión de días o meses, una consecución de escenas, diálogos y textos, secuencia tras secuencia, como si se tratasen de clichés de un film que misteriosamente se están proyectando continuamente en la micro pantalla que anida en mi cerebro?
 
Pero... ¿alguien sabe en realidad qué es lo que genera dicho aluvión de ideas encadenadas y sobre todo, la necesidad casi enfermiza de hacerlas surgir de la nada? Tras mucho meditar, creo que no llegué a encontrar la respuesta acertada, pero al menos la explicación que os ofrezco a continuación quizás se aproxime un poco a ello.
 
El 7 de Febrero del 2002, coincidiendo con la fecha en la que cuatro años antes había fallecido mi madre, abrí de nuevo mi libreta de apuntes y me puse a escribir una historia. Al principio creí que todavía quedaba en mi interior rescoldos de un dolor que no sabía como digerir, no obstante, dejé fluir los pensamientos que fueron completando líneas y páginas de una narración repleta de errores orto-tipográficos, sintácticos y de estilo, pero que a su vez lo único que hacía era dejar aflorar un sin fin de sentimientos. Era novata en todo, una aprendiz de escritora que no sabía ni como poner un guión en un diálogo, pero lo que sí sabía era hacia donde ir, y que fuera cual fuera la dirección elegida, debía continuar caminando.
 
Era consciente de que la temática de mi relato o podría llamarles "secretos de confesión", era sumamente controvertida para los tiempos que corríamos en España, y sobre todo para una persona como yo, nacida y criada en un entorno con fuertes creencias cristianas y con unas bases morales muy arraigadas, sin embargo hubieron dos fuerzas que se sublevaron a dichos convencionalismos y que me hicieron seguir hacia delante en mi empeño, a pesar de. La primera, mi determinación a superarme y a mejorar en lo referente a técnicas de escritura y la segunda, a escribir todo aquello que me hiciese sentir tal y como me estaba sintiendo en aquellos instantes, es decir, etérea, mágica y como si me encontrara en otro mundo.
 
En Noviembre, tras once años y casi nueve meses desde que se gestó, ¡por fin! verá la luz esa novela, con apenas variante alguna en cuanto a su boceto original. Espero que cuando la leáis podáis vislumbrar entre sus líneas mis noches en vela, mi dolor por una gran pérdida, mi preocupación desde mi ignorancia de no saber qué aconsejar a un amigo y sobre todo, la valentía demostrada por este al querer después de tanto tiempo, que sus "secretos de confesión" más íntimos, salgan a la luz.
 
EL DIOS DEL FARO, es una novela que se ha escrito con AMOR y desde el CORAZÓN, por lo tanto ruego antes de que la censuréis, que os pongáis en la piel de cada uno de sus protagonistas y sopeséis el valor que tuvieron que reunir para hacer todo lo que hicieron y dar todo lo que dieron afrontando el "qué dirán".

"En un mundo donde todo es sentimiento,
el sexo que tenga este carecerá de importancia"

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