viernes, 19 de julio de 2013

On 18:19:00 by MARÍA SERRALBA in    Sin comentarios
Hay momentos el la vida que los que uno ha de parar, recapacitar y mirar a su alrededor, solo entonces es consciente de la gran suerte que tiene de contar con la familia que tiene, con los amigos que le apoyan en los malos momentos, y sufrir contratiempos que nos agobian, pero que comparados con los de los demás, bien pueden resultar insignificantes. El otro día, cuando visité a EMILIO BIOTA y a su familia, fue uno de esos momentos.

EMILIO BIOTA, un niño luchador
Nada más entrar en su casa me desbordó un sentimiento de congoja tremendo al ver, que lo que estaba teniendo lugar allí era algo muy grande y que yo, en breve, también formaría parte de ese círculo de energía y amor que envolvía al pequeño y a su familia.
 
Llegué en el preciso instante en el que al niño le estaban impartiendo las pautas de su terapia. José Luis, su hermanito, más parecido a un ángel que a un niño, nos recibió con alegría al igual que el resto de la familia. El arrojo y entrega incondicional de todos ellos era total. Tras presentarme a los allí presentes, entre los que se encontraban las abuelas, tías y tíos de los niños, creí que todos estaban allí de visita para conocerme, pero no era así, en realidad, según me dijo Emilio, el padre de los pequeños, aquel era un día normal y corriente y todos ellos formaban parte de un mismo cometido, intentar que Emilio progresara. Apartándome del campo de operaciones, todos se pusieron manos a la obra, dándome cuenta, de que cada adulto sabía perfectamente lo que tenía que hacer con Emilio y en qué momento intervenir en sus ejercicios. Más que una familia parecían un equipo de rehabilitación de cualquier clínica especializada en dichos casos; me quedé con la boca abierta de la impresión.
Esta foto me encanta, las confidencias de un niño
siempre me llegan al corazón.
El tratamiento aplicado a Emilio, además de ser sumamente costoso, también es muy estricto en toda su metodología, incluso, se controla en extremo la alimentación que el niño ingiere a fin de que ningún componente de la misma pueda influir negativamente en su desarrollo.
 
Su casa,  de dimensiones normales, había sido transformada en un plis-plas en un parque de juegos. El pasillo, repleto de moquetas y colchonetas, era donde Emilio hacía sus ejercicios de desplazamiento, sirviéndose para ello de sus codos y antebrazos, ya que todavía no tenía mucha movilidad en sus extremidades inferiores. Animado por su familia, Emilio luchaba por alcanzar una tras otra, las colchonetas que se encontraban distanciadas entre sí por el estrecho corredor. Luego, un adulto le colocaba una bolsa cubriéndole la boca para administrarle un poco de oxígeno, solo cinco minutos, controlado por una máquina que emitía un "piiiip" al finalizar el tiempo establecido y vuelta a empezar. Según me comentó su madre, Emilio dormía con respiración asistida debido a su lesión.
 
Sobre una mesa, otras dos personas le ejercitaban la movilidad de sus extremidades, así como la torsión de su cuello y cabeza, haciéndola que girara de derecha a izquierda para que los músculos se mantuviesen flexibles, ahí fue cuando vi la parte de niño que Emilio guardaba en su interior, como cualquier otro niño, aprovechaba cada movimiento y giro de su cabeza para observarme y sonreír, cada vez que nuestras miradas se cruzaban y yo le respondía con una mueca de payaso, o bien, le sacaba la lengua a modo de burla.
 
Emilio y su hermano José Luis son dos niños encantadores, es más, a pesar de sus limitaciones, el pequeño Emilio es un parlanchín de cuidado, todo lo que su hermano José Luis, es más reservado, y en el tiempo que duró mi visita se comportó como un adulto, incluso esperó a que su hermanito terminase los ejercicios para poder bajar con un adulto al parque a jugar con los demás niños.
  
La lucha por separar las manos de los dos hermanos se convirtió en una travesura.
Pero el instante más divertido fue cuando, ayudados por un colchón, el mismo comedor se convirtió en un campo de pruebas. Cogido de pies y brazos, a Emilio lo situaron en la parte superior del colchón y lo soltaron, lo que provocó que el niño descendiera rodando sobre sí mismo hasta llegar a la base. Cuando le consulté a su madre el porqué de hacerle esto, me respondió, que era para favorecer su propio equilibrio. Lo cierto es que Emilio se lo pasaba genial y no paraba de reírse.
 
Finalizada la terapia, al fin pude hablar con los padres, barajamos varias alternativas para conseguir nuestro objetivo, es decir, que Emilio continuase con su tratamiento, y establecimos unas pautas de actuación, las cuales ya os iré comunicando cuando las tengamos más definidas, pero mientras, me gustaría conocer si alguien tiene alguna idea para ayudar a esta familia, de ser así, me la comentáis vía e-mail a mi dirección:  mserralba@hotmail.com. Gracias.

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LEITMOTIV DE MARÍA SERRALBA

«La fuerza inagotable que anida en mi interior, es la fuente de la que se nutre mi perseverancia por ver hecho realidad mi único deseo». ©María Serralba

CITAS CÉLEBRES
«Cuando la mente y el cuerpo están en perfecta sintonía, el ser humano es capaz de todo, y cuando esto no es así entonces... se puede esperar cualquier cosa de él» A la sombra de tu piel ©María Serralba
«En un mundo donde todo es sentimiento el sexo que tenga este carecerá de importancia». El Dios del faro ©María Serralba
«Todo el que se ensalza será humillado y el que se humille será ensalzado...» La estrella púrpura ©María Serralba
«Si la inspiración no viene a mí salgo a su encuentro a mitad del camino». ©Sigmud Freud
«Sin los escritores, aun los actos más laudables son de un día» ©José Augusto Trinidad Martínez (Azorín)
«Un autor de historias fingidas escribe el libro que quiere leer y que no encuentra en ninguna parte» ©Augusto Roa Bastos
«Existe una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad o la energía atómica y es, la voluntad» © Albert Einstein