lunes, 10 de marzo de 2014

On 22:00:00 by MARÍA SERRALBA in    3 comentarios
Os ofrezco una de mis creaciones que surgió a raíz de ser nombrada madrina en la XIII FERIA DE LA MUJER EMPRESARIA Y EMPRENDEDORA 2014 en Pinoso. Por desgracia, alguna de mis coetáneas han pasado por una situación similar, no todo siempre es fantasía, en las historias también hay mucho de realidad.
 
PARA TODAS LAS MUJERES DEL MUNDO
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¡Mujer tenías que ser!, escuchaba en los rincones,
los mismos que me servían de escondite de mayores,
donde plasmaba en papel las experiencias vividas con poco atino y sin fe,
de constantes privaciones que mis padres compartían con un hermano tullido,
una criada sin hijos, y un jardinero borracho que confundía las rosas con las flores del geranio.
 
Al despuntar la mañana el sol bendijo mi estancia y de nuevo, entre fogones,
me puse mi fiel mandil repletito de jirones,
lo atusé como las pavas que se tiñen de colores a la vista de su macho,
y lo ajusté a mi cintura, y desplumé con mis manos a un pato recién matado que pretendía hornear una vez bien confitado.
 
¡Mujer tenías que ser!
Volvió a decirme el cabrero con su voz fuerte y voraz,
tantas veces pretenciosa y tan pocas licenciosa,
para mostrarme su amor y mi triste condición de mujer, y no más cosas.
 
Con un ramo de azucenas pretendía hoy mi mano,
mi padre le dijo "si", pero yo, en un descuido,
bordeé todo el corral y corrí hasta la higuera donde pronta me subí como lista enredadera.
 
Y todo se quedó en nada, se rompió así el hechizo y también el compromiso.
El hombre partió a su casa rebuznando sin sentido,
y mi padre me buscó como un astuto hurón por encima del pajar,
en el cuarto de la abuela y debajo del jergón.
 
El día siguió a la noche, y la noche cegó a mi padre que no viéndose un carajo,
-como le oí maldecir cuando lo tuve debajo de mi higuera protectora-,
cesó al fin su escrutinio,
reclamando de mi madre que fuese a su habitación y cumpliera con sus votos de mujer de su señor.
 
-¡Eh, chica!, ¡baja de ahí! Se te acabó hoy la suerte.
 
El borracho jardinero que seguía medio entero deambulando por las eras,
se percató que "este" búho, no se asemejaba en nada al que solía observar encaramado a la higuera,
y que siempre controlaba el vaivén del jovencito que pegando algún traspiés,
intentaba con ahínco esquivar las gruesas piedras que encontraba en el camino,
o bien, a algún chivo vivo que se escapaba sin amo a los corrales vecinos.
 
-¡Maldición!, me descubrió el borracho advenedizo -me vi clamando a los cielos.
 
-¡Eh, chica!, baja de ahí, no te he dicho que te he visto.
 
Al sonido de su voz, la luz de la habitación donde mis padres dormían,
se encendió como una estrella,
iluminando la cerca donde estaban las gallinas y por ende, mi trasero,
que brillando cual lucero acompañó a la luna en este difícil revuelo.
 
-¡Que te he dicho que te casas!, y, no hay más discusión.
 
Mi padre me aseveró cuando me tuvo ya a tino,
y con un gran pescozón me empujó para el granero,
y con la fusta de cuero, la descargó en mi trasero con si fuese una coz.
 
El ardor que provocó en mi piel de terciopelo, tan solo era calor,
comparado con mi mente que me ardía de rencor al saber que para él,
yo, era una simple mujer, y por ello sin razón ni poder de decisión.
 
De nuevo llegó la noche,
y con ella mi sustento de escribir entre penumbras las historias de un día negro,
de un amor aun incierto, el mismo que nunca tuve y el que nadie nunca vio,
ese amor era la antorcha que inundaba mi razón,
que me hacía resurgir cuando el fango del establo me llega a las rodillas,
el mismo que daba vida y me hacía rebuscar entre libros sin atino,
otros nuevos aditivos que alimentasen mi alma y calmasen mi ansiedad.
 
¡Mujer tenías que ser!
 
Muy cierto, y no me arrepiento,
es más, me alegro de serlo y saber que con el tiempo,
las mujeres como yo, crearemos los cimientos de una nueva Humanidad,
donde exista la igualdad, y la cruel rivalidad que ha enfrentado a los dos sexos,
sea tan solo una astilla que no enturbie el intelecto,
dejándonos elegir qué hacer con nuestros cuerpos,
y defender los derechos que al nacer nos concedieron.
 
 ©María Serralba
 

3 comentarios:

  1. A veces pensamos que la mujer siempre ha gozado de la libertad que tenemos hoy, sin darnos cuenta de que hasta hace pocos años la situación era bien distinta. Muchas mujeres han luchado y luchan en todo el mundo, para que tengamos los mismos derechos que los hombres.
    Mujer tenias que ser........qué maravilla ser mujer!!!

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