miércoles, 20 de febrero de 2013

On 19:13:00 by MARÍA SERRALBA in    Sin comentarios
UN PASEO BAJO LA LLUVIA
©María Serralba

Sabías que mis pasos, a tres leguas de los tuyos,
se movían torpes y alegres, con inquietud y con brío,
con ganas de ver la luz de cada rincón perdido
mientras sentía trotar mi corazón a tu ritmo.

Me cogías de la mano y guiabas mi mirada con tu dedo encallecido,
haciéndome repetir en formato de canción,
los rótulos de las tiendas que ofrecían sus palabras,
a mi abecedario precoz, de las cuatro consonantes y una vocal sin razón.

Las ramas de las mimosas nos azotaban el rostro,
y con pisadas airosas, hacías crujir las hojas que caían a nuestros pies,
y me dabas la merienda, recogiendo las migajas de mi blando y blanco pan,
que dabas a las palomas que acudían sin tardar.

Que bellas eran las tardes en los parques de este barrio,
cuando empezaba a lloviznar,
y cogida de tu mano intentaba chapotear en algún que otro charco mientras tú, me contemplabas desde lo alto, con tu boca sonriente y un rostro de muchos años.

Las tardes bajo la lluvia son ese bello recuerdo que nunca quise olvidar,
ahora las paso sola, deambulo por la ciudad y cuando sé que no me miran,
intento rememorar mis chapoteos contigo antes de merendar,
confiando que las gota me limpien este pesar.

©María Serralba

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