domingo, 4 de noviembre de 2012
On noviembre 04, 2012 by MARÍA SERRALBA in LA TRASTIENDA Sin comentarios
Cruel la vida del lector,
ante él, miles de estrofas se muestran sin ton, ni son,
esperando orgullosas a que, un triste lector,
pose en ellas sus pupilas y comprenda su valor.
Algunas, las más valientes, rozan temas sin pudor,
y el lector, cuando las lee, con verdadero estupor,
sus cejas alza a los cielos implorando un perdón
para la pluma tenaz que sin miedo las plasmó.
Otras, son las más comunes, las que riman sin pasión,
las que siempre encontraremos en los libros de instrucción
y que aprenden escolares al iniciar su afición,
y llevan terminaciones como son: paz o, tesón.
Pero las más excelentes y que captan al lector,
son las sumisas y suaves, las que arrastras la atención,
las que te hacen soñar y transforman tu ilusión,
en geniales fantasías, aunque seas un lector.
Cruel la vida del lector,
que vive por cuenta ajena la trama del escritor,
intentando, a duras penas, encontrar una emoción en tanta palabra yerma,
separada por guión, por puntos, o por dos comas, indicadas por su autor,
resaltando alguna frase que le interese al lector.
©María Serralba
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| LA VIDA DEL LECTOR de María Serralba II Certamen poético Numen Comunidad Valenciana 2012 |
ante él, miles de estrofas se muestran sin ton, ni son,
esperando orgullosas a que, un triste lector,
pose en ellas sus pupilas y comprenda su valor.
Algunas, las más valientes, rozan temas sin pudor,
y el lector, cuando las lee, con verdadero estupor,
sus cejas alza a los cielos implorando un perdón
para la pluma tenaz que sin miedo las plasmó.
Otras, son las más comunes, las que riman sin pasión,
las que siempre encontraremos en los libros de instrucción
y que aprenden escolares al iniciar su afición,
y llevan terminaciones como son: paz o, tesón.
Pero las más excelentes y que captan al lector,
son las sumisas y suaves, las que arrastras la atención,
las que te hacen soñar y transforman tu ilusión,
en geniales fantasías, aunque seas un lector.
Cruel la vida del lector,
que vive por cuenta ajena la trama del escritor,
intentando, a duras penas, encontrar una emoción en tanta palabra yerma,
separada por guión, por puntos, o por dos comas, indicadas por su autor,
resaltando alguna frase que le interese al lector.
©María Serralba
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