domingo, 4 de noviembre de 2012
On noviembre 04, 2012 by MARÍA SERRALBA in LA TRASTIENDA Sin comentarios
Hola amigos, los "artistas" somos así, y hoy, la inspiración en realidad me ha venido por un profundo sentimiento llamado amor, cómo el que se profesan dos personas maravillosas, Macarena y Mario, unos amigos que, a pesar del poco tiempo que les conozco, sé, que este sentimiento es en sus vidas el principal sustento, además de verse rodeados de sus seres queridos y amigos. Con cariño para vosotros dos, de una aprendiz de poeta.
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| EL ABISMO DE TU MIRADA de María Serralba II Certamen poético Numen Comunidad Valenciana 2012 |
Me sentí perdida en tu mirada como el niño que anhela fantasías,
envolviendo mi cintura con tus manos,
me elevaste a los cielos con la brisa para luego,
mecerme entre tus brazos,
susurrando con tu aliento mil caricias.
Y fui tuya, sin temores ni prejuicios,
creyéndome la reina de tu vida,
el néctar de tus besos aun sedientos que pedían de los míos su sustento,
cual abeja a la miel en su desdicha.
El pasar tus manos por mi vientre produjeron un mágico aleteo,
volviéndome hambrienta de caricias, de miradas,
de sentirme extasiada por momentos,
por la cálida tibieza de tus besos y el poder masculino de tu cuerpo.
Y volví a sentirme en tu mirada perdida de pasión y desconcierto,
lanzándome al abismo de tus ojos, retozando en la cama,
entre despojos de tu amor y mi cordura, para luego,
resurgir entre la bruma de mis celos, cual mujer que se sabe deseada y que añora,
el tener a su amante para ella, todo entero.
me elevaste a los cielos con la brisa para luego,
mecerme entre tus brazos,
susurrando con tu aliento mil caricias.
Y fui tuya, sin temores ni prejuicios,
creyéndome la reina de tu vida,
el néctar de tus besos aun sedientos que pedían de los míos su sustento,
cual abeja a la miel en su desdicha.
El pasar tus manos por mi vientre produjeron un mágico aleteo,
volviéndome hambrienta de caricias, de miradas,
de sentirme extasiada por momentos,
por la cálida tibieza de tus besos y el poder masculino de tu cuerpo.
Y volví a sentirme en tu mirada perdida de pasión y desconcierto,
lanzándome al abismo de tus ojos, retozando en la cama,
entre despojos de tu amor y mi cordura, para luego,
resurgir entre la bruma de mis celos, cual mujer que se sabe deseada y que añora,
el tener a su amante para ella, todo entero.
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