viernes, 8 de junio de 2012
On junio 08, 2012 by MARÍA SERRALBA in LA TRASTIENDA Sin comentarios
El encontrar regocijo en mi propia circunstancia, esperando con anhelo que, un atisbo de esperanza haga brillar las estrellas y me eleve al Infinito junto a una luna de pena, tan solo ha hecho cegar mis ilusiones perdidas con su luz crepuscular, con la fuerza desmedida que tiene todo mortal, cuando ve que, en su desdicha, tan solo existe una luz, una tenue lamparilla que le anima a proseguir y defender con bravía lo que otros desecharon, que es, su credo en esta vida.
©María Serralba
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