domingo, 23 de abril de 2017
On abril 23, 2017 by María Serralba in Blog antiguo, Coachin Literario, Historias urbanas, InfoBlog, T.E.C.A. Sin comentarios
En las fechas que se celebra la festividad de la Semana Santa, me viene a la memoria los días en que yo era pequeña; esos días no tienen comparación.
Receta de "Torrijas al vino" y su origen
El Sábado Santo íbamos con unas jarritas a por agua bendita, que se echaba por los rincones de la casa y la bendecíamos. A mí, lo que más me gustaba era el Domingo de Resurrección. A las diez de la mañana todas las campanas de todas las iglesias se volteaban, y toda la capital era un movimiento, y aquel repicar de campanas era una gloria, nos anunciaba que Jesús había resucitado. Ya no es lo mismo ni en Sevilla, todo es nada más que comercio.

Siguen algunas cosas que no cambian, como el enfrentamiento de las dos Esperanzas en el puente de Triana, y la recogida de la Macarena, que sigue entrando tarde en la iglesia y multándola. Lo que sí veo en todas estas cosas, es que en cada ciudad, en el más pequeño pueblo, la Semana Santa se vive, en parte, iguales y también con distintos matices, pero en todos aportan alguna cosa singular.
© Relato de Matilde Verdugo (alumna de T.E.C.A. 2017),
adaptado por María Serralba
Siguen algunas cosas que no cambian, como el enfrentamiento de las dos Esperanzas en el puente de Triana, y la recogida de la Macarena, que sigue entrando tarde en la iglesia y multándola. Lo que sí veo en todas estas cosas, es que en cada ciudad, en el más pequeño pueblo, la Semana Santa se vive, en parte, iguales y también con distintos matices, pero en todos aportan alguna cosa singular.
© Relato de Matilde Verdugo (alumna de T.E.C.A. 2017),
adaptado por María Serralba
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