viernes, 29 de mayo de 2015
On mayo 29, 2015 by María Serralba in Blog antiguo, Coachin Literario, Historias urbanas, InfoBlog, Ventana Cultural 1 comentario
Perfectamente podría titularse esta entrada: «Una carta y tres lunas», ya que en la historia que os voy a narrar a continuación, cada uno de sus personajes tiene cierta conexión con dicho satélite.Todo se iniciaba como en esos viajes, donde un encuentro casual puede ser el inicio de una amistad. Desde ese día he tenido la oportunidad de ver "caminar" a esta poetisa con paso firme y decidido, tanto es así, que al solicitarme que fuese yo su «madrina literaria» para la puesta de largo de su primera obra publicada, La carta de la Luna, ni lo dudé y le dije que sí. Comparto con todos vosotros un extracto de la breve introducción con la que presenté a esta poetisa.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más,
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
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Foto: ©La Rotonda Elche
Revista Digital
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Escribe poemas desde la adolescencia y posee un gran número de ellos todavía sin editar, aunque así estamos más de una, pero lo que diferencia a Koroa del resto, es su forma de ser, amigable, y con la inocencia de los niños que empiezan a montar en bicicleta sin ser conscientes de que al hacerlo, ya hay alcanzado la libertad, pues tú, querida amiga, ya lo has alcanzado.
SU OBRA Posee un verso libre, de estilo intimista y reflexivo. Valiéndose de un fluido y claro vocabulario donde, verso a verso, nos hace sentir cada uno como propio. Pero mejor que sean estos mismos los que nos hablen de ella.
Un sólo segundo basta
para entregar mi vida a Dios.
Sólo uno para agotar mi
más amplio repertorio.
Uno y nada más y
ya me tienes ahí.
Los segundos cuentan
en esta vida con rejas.
Y, si eres capaz de comprarlos,
habrás comprado muy caro
fragmentos de tu vivencia...
©Koroa Batekin
Si Grabriel Aresti, poeta vasco y admirado por Koroa, estuviera aquí, hubiese comentado: «Dirán que esto no es poesía, pero yo les diré que la poesía es un martillo».
Koroa, mi querida Helena de Troya, mi amiga, ya no habrá mapa, faro, ni brújula mejor que tú para alcanzar tu destino, ya no estás sola, y ante ti se abre un largo camino. Como compañera de este, tan solo decirte, que aproveches cada instante, que absorbas cada momento como único e irrepetible, y que en tu andadura, vayas enriqueciéndote de todas esas señales sutiles como lo son un beso, una palabra, o un simple abrazo de bienvenida de los que ansiamos que triunfes, en ellos te regalamos también una parte de nosotros mismos, así pues, mantén la llama viva a través de tus poesías.

Foto: ©La Rotonda Elche
Revista Digital
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Muchas gracias, querida amiga.
ResponderEliminarNuevamente me quedo sin palabras para agradecerte este precioso texto que guardo con mucho cariño entre mis cosas mas especiales.
La experiencia vivida en ambas ocasiones han sido muy especiales y junto a ti mucho más. Como ya te dije, podrán haber muchas estrellas en mi firmamento que brillen con mucha intensidad, pero solo tú, con tu resplandor podías alumbrarme aquellos días...siempre lo sentí así, y cuando dudaba de tu disponibilidad, siempre oía la voz que me aseguraba que estarías a mi lado. En fin, espero que me sigas acompañando a lo largo de mi camino literario, como madrina, colega y sobre todo como amiga. Un abrazo inmenso, María Serralba.