jueves, 17 de julio de 2014
Este poema se lo quiero dedicar a un buen amigo, el mismo que un día llamó a mi puerta y me dijo: "María, te necesito, o yo solo no podré salir de esto". En él tan solo he pretendido plasmar un instante de la agonía que lleva viviendo desde hace un tiempo, y por respeto a él omitiré su nombre, aunque sabrá perfectamente que es a él a quien van dedicados estos versos.

AÑORANZA DE UN “TE QUIERO”
Podría estar balanceándome en el filo de una espada,
hablar con los muros silenciosos de mi casa,
escudriñar en los rincones de mi infancia,
y nunca, poder decirte un, te
quiero.
Y desangrarme entero en los
campos de retama
añorando un pasado muy lejano,
o soñar despierto en tus pisadas y en un futuro venidero,
y nunca, poder decirte un, te
quiero.
Son tan largas las charlas con la almohada,
y tan sordos y penosos los silencios,
que presiento que una vez
llegada el Alba,
rozando con mis dedos los
quiebres de su tela,
volverán a punzarme en el
alma tus recuerdos,
y nunca, volveré a decirte un, te quiero,
Ni el haber posado mis
labios en tu pelo,
ni sentir tu aliento endulzar la noche eterna,
ni que erices con tus sentidos el vello de mi cuerpo,
conseguirán borrarme esta gran pena.
Mis ojos, gemelos de los tuyos, no reflejan tu mirada,
mi cuerpo, arrullo de tus sueños, no recibe al tuyo en esta cama,
y mi voz, trémula y sedienta de tu voz, ya no sabe darle sentido a las palabras,
pero, por decirte de nuevo un, te quiero,
me arrancaría yo mismo las entrañas.
©María
Serralba 170714
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comments:
Publicar un comentario
Su comentario se publicará tras la aprobación del administrador del blog.