lunes, 21 de abril de 2014

On abril 21, 2014 by María Serralba in , ,    Sin comentarios
Una de las cosas buenas que tienen los viajes, es que en ellos, siempre conoces a personas estupendas que te dejan huella, ese es el caso de mi amiga, la escritora coineña María González y su hija Miki.


Hay que ver lo que da de sí un águila y su vuelo intrépido y constante, el mismo que emprendimos María y yo cuando un día decidimos hacernos escritoras.

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