lunes, 10 de febrero de 2014
On febrero 10, 2014 by MARÍA SERRALBA in Historias urbanas Sin comentarios
Según nuestros amigos los de Wikipedia que lo saben todo, una espiral es:
"Una línea curva generada por un punto que se va alejando progresivamente del centro a la vez que gira alrededor de él. Normalmente se define con una función que depende de dos valores: el ángulo del punto respecto a un eje de referencia, y la distancia desde este punto al centro, situado en el vértice del ángulo".

Hasta ahí estamos todos de acuerdo, ¿verdad?, sin embargo, yo creo que tiene muchas más definiciones, algunas de ellas aplicadas tanto a nuestro comportamiento como a nuestra vida, y os las voy a demostrar, pero antes, hagamos un breve repaso por algunas curiosidades.
Si nos remontamos a la Era del Megalítico, nuestros antepasados la representaban en sus construcciones como símbolos ornamentales, aunque para ellos tenían otro significado. Ellos lo interpretaban como un proceso de vida "nacimiento-muerte-renacimiento".

En otro lugares se tenía en cuenta dicha forma para representar los movimientos solares o estelares.
También son claramente visibles en la naturaleza, aunque en ocasiones, estamos tan absortos en nuestros propios pensamientos que no nos demos cuenta de ello.
Y si os fijáis en la imagen inferior, inclusive poseemos una espiral dentro de nuestro cuerpo a la que los científicos denominan caracol, la cual protege el Helicotrema, un pequeño orificio que se encuentra en su interior, en la raíz de la espiral con una función super importante: disipar la energía que el oído no convirtió en sonido, todo ello dentro de los órganos del oído interno que compone nuestro sistema auditivo.

En la actualidad, se emplea también para definir aquellos pensamientos que se consideran cíclicos. Pero dejando a un lado cualquier interpretación que puedan hacer los demás a través de los siglos, hoy os había prometido ofreceros la mía.
Antes os decía que en una espiral veo mucha semejanza con nuestra actitud y vida, y para que me entendáis os pondré un sencillo ejemplo.
Cuando en nuestro día a día se nos presenta un problema (eje de referencia), hasta que encontramos la solución no paramos de darle vueltas y más vueltas en la cabeza y, en ocasiones, ello provoca que se vaya engrandeciendo hasta tal punto, que alcance unas dimensiones totalmente desproporcionadas con respecto a su origen. Nuestra vida también puede terminar convirtiéndose en una espiral, todo depende del camino que tomemos, si de subida, con lo cual, haremos que cada vez sea mayor nuestra preocupación, o el de bajada, enfrentándonos a las cosas tal como vienen y considerándolas en su justa medida lo cual agilizará en parte el encontrarles una solución.
Antes os decía que en una espiral veo mucha semejanza con nuestra actitud y vida, y para que me entendáis os pondré un sencillo ejemplo.
Cuando en nuestro día a día se nos presenta un problema (eje de referencia), hasta que encontramos la solución no paramos de darle vueltas y más vueltas en la cabeza y, en ocasiones, ello provoca que se vaya engrandeciendo hasta tal punto, que alcance unas dimensiones totalmente desproporcionadas con respecto a su origen. Nuestra vida también puede terminar convirtiéndose en una espiral, todo depende del camino que tomemos, si de subida, con lo cual, haremos que cada vez sea mayor nuestra preocupación, o el de bajada, enfrentándonos a las cosas tal como vienen y considerándolas en su justa medida lo cual agilizará en parte el encontrarles una solución.
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