miércoles, 17 de julio de 2013

On julio 17, 2013 by MARÍA SERRALBA in ,
Una vez finalizamos todas nuestras rutas, decidimos disfrutar de una sabrosa mezcla de horchata y limón de una heladería del lugar, que por cierto estaba buenísima y muuuuy fresquita y en eso, escuché que alguien me llamaba desde el otro extremo de la plaza:
¡María!, ¡María!, mira, ya tengo tu libro.
La voz cantarina procedía de un niño llamado Tony, que más tarde supimos por él mismo, que era el hijo de la señora a la que el día anterior le había comprado mi búho de fieltro color morado. Enseguida congeniamos, Tony era una enciclopedia andante, y nos reímos mucho con sus maduras ocurrencias a pesar de su corta edad. Le invité a venirse con nosotras y a tomar un helado y por supuesto no lo dudó ni un instante, así que tras pedir permiso a su madre, nos acompañó encantado el resto de la mañana. Fue un cicerone maravilloso, lector empedernido y mi primer fans de Banyeres, aunque ya le advertí, que para leer mi libro tendría que dejar pasar unos añitos más... ¡ja, ja, ja!
Con Tony, mi pequeño fans y su búho




Y entramos de lleno en las callejuelas todas repletas de animación tematizada, con actores itinerantes y animalitos.
 


pero las sorpresas no habían hecho más que empezar... 
TO BE CONTINUED...