jueves, 7 de febrero de 2013

On febrero 07, 2013 by MARÍA SERRALBA in    Sin comentarios
Permitidme hoy día 7 de febrero, que dedique mis letras a la persona que me dio la vida, a mi madre.
 
<Ella quiso que cada vez que viéramos un almendro en flor, supiésemos que pensaba con nosotros y nos ayudaba desde los cielos>.
 
UN ALMENDRO EN FLOR

Hoy he vuelto a aquel sendero, ¿recuerdas madre?, el camino secundario que recorría todas las mañanas cuando volvía de verte. El mismo que llegó a formar parte de mi rutina diaria durante aquel soleado mes de Febrero.

Y sabes..., te sorprendería ver que todo sigue como entonces, polvoriento y abandonado de la mano del hombre. Con sus baches, sus malezas que serpentean como reptiles entre el asfalto y sus curvas sinuosas; aquellas malditas curvas que con el despuntar del sol me hacían adivinar, más que vislumbrar, la continuidad del camino a través de mis gafas de lentes empañadas de lágrimas.

Hoy, catorce años después, he vuelto a aquel atajo, con la única compañía de mi silencio, de tu vacío y de mis recuerdos. Sin prisas por volver a verte, sin ansiedad por no hacerlo y de nuevo lo he visto, allí estaba madre, todavía sigue en pie nuestro almendro, el que día tras día se iba cubriendo de flores mientras tú, a poquitos te ibas durmiendo. Todavía sigue allí madre, fuerte, recio, ajeno a toda la polución de las fábricas que lo rodean y del polvo blanco del cemento.

Él, como nosotros, también ha visto pasar el tiempo. También vive en el recuerdo cuando en su entorno, le inundaban los sarmientos, las amapolas cimbreantes y los caracoles dormidos. Él también echa de menos tantas cosas que no llora aquel momento; el sol árido y el viento no le permiten hacerlo. Él sólo vive en un sueño, donde ve niños pequeños cogidos de las manos rodeando su tierno tronco, mientras con gritos y algarabía lanzan canciones al cielo.

Hoy catorce años hace de ello y todavía me quiebro en congojo y desconcierto cuando mis ojos, al pasar, vuelven a ver nuestro almendro.

¿Cuántos más de ellos tendré que ver?, madre.

Ojalá consiga al fin, que este constante sufrir que no me deja vivir y me desgarra por dentro, quede allí, bajo el almendro, atrapado en sus raices y llorando mi tormento mientras tú, con tu mirada, iluminas por entero el camino secundario que recorrí en Febrero.

©María Serralba

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