miércoles, 28 de noviembre de 2012

On noviembre 28, 2012 by MARÍA SERRALBA in    Sin comentarios

EL OTOÑO DE LOS SEXOS

El otoño en los dos sexos es tema de discusión.
¿Quién ha dicho que el otoño es igual para los dos?

En el hombre, cincuentón, el pasar de un lado a otro, es una gran conmoción,
del arreglo, al desarreglo, lo hace sin ton ni son,
ya no se ponen colonia,
ni se atusan los dos pelos que repletos de mil canas,
no hay por donde cogerlos.

Y de la línea, ni hablemos,
como si fuese una raza venida del extranjero,
todos llevan sus barrigas abultadas en exceso,
¿será quizás de cerveza?, o, ¿será falta de sueño?


Y están los siempre dispuestos,
que esperan a la “menor” que les saque de paseo,
ya que su espejo no miente y les da pues la razón,
a comprarse vestuario de chicos de quince años para llevar con descaro a su nueva adquisición por donde antes, ni en sueños,
con su esposa paseaban,
vaya cruel contradicción.

En la mujer es distinto, el otoño las renueva,
y las hace resurgir como rosas de un rosal a una nueva primavera.
Se maquillan y perfuman con lenta dedicación,
y cuando menos lo esperas,
te anuncian con decisión, que se van con su pareja, de viaje, a Benidorm.

También están los dormidos,
los que no quieren saber que el verano ya se ha ido,
y que el invierno cercano les termina sorprendiendo todavía en el rellano.
Esos son los que prefieren vivir la vida a su paso,
con sus achaques,
y sueños guardados como capazos en el fondo de un armario debajo de los recuerdos,
con sus canas, o jugando con los nietos, pero contentos,
para ellos el otoño es un paso hasta el invierno.

©María Serralba

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