martes, 14 de agosto de 2012

On agosto 14, 2012 by MARÍA SERRALBA in    Sin comentarios
Qué tal, amigos, hoy he tenido la gran suerte de vivir una experiencia inolvidable la cual, si me lo permitís, voy a narraros muy brevemente.

Por casualidad, el otro día veía en mi biografía de Facebook la inserción de un post donde alguien, con rostro, nombre, pero anónimo todavía para mí, me invitaba a un evento poético en mi propia ciudad.


Un rápido vistazo a la página donde me direccionaba, me dio la información necesaria para saber lugar y hora, así que allí he encaminado mis pasos, cargada con mi portafolios donde he guardado algunas de mis poesías y prosa poética, con mis nervios de novata, mi incertidumbre por saber a dónde me iba a meter y sobre todo, con la esperanza de que con un poco de suerte, a lo mejor, podría leer alguno de mis trabajos, aunque no las tenía todas conmigo al ser un club con un determinado número de socios y teniendo en cuenta que había tan solo dos horas para dicho evento, tocando a dos poesías por persona, cómo mucho, según me habían informado.

A mi llegada, pude conocer en persona al propietario del rostro anónimo que tan amablemente me había invitado, D. Justo Soriano Molina, secretario, y también, al presidente del GRUPO ARTÍSTICO Y LITERARIO NUMEN, D. Diego Zambrano. Ambos, con una calurosa muestra de bienvenida, me invitaron a integrarme a un nutrido grupo de asistentes que esperaban pacientes que se iniciara el turno de lectura de poesías. Meticulosamente, Don Ramón fue anotando nuestros nombres en una libreta, para con posterioridad, ir nombrándonos uno a uno, cómo si estuviésemos en la escuela, para que saliésemos a leer nuestros trabajos, yo, incluída.

Cuando empecé a escucharles, os puedo asegurar que creí morir. El nivel de los poemas expuestos eran de una calidad, exquisitez, sensibilidad y genialidad, que me dejaron sin palabras, haciéndome disfrutrar con cada palabra, con cada verso, de todo lo que allí se exponía. Pero mi sorpresa fue aún más allá cuando algunos de dichos miembros, sin el apoyo de una hoja de papel, recitaron de memoria e incluso escenificaron magistralmente sus versos, un inalcanzable para mi timidez y por fin, le tocó el turno a esta humilde aprendiz de poeta, que le temblaba hasta la voz, y sentía el corazón salírsele del pecho. Cuando terminé de leer, escuché aplausos y felicitaciones, ¡ya soy poetisa!, me dije para mis adentros, acababa de leer por primera vez en público, uno de mis textos.

En fin, os aseguro que ha sido una experiencia inolvidable, y como suelo hacer con todo lo que me impacta o me deja huella, también he querido plasmarlo con un pequeño artículo en mi blog literario y cultural para compartirlo con todos vosotros.

Enhorabuena, amigos del GRUPO ARTÍSTICO Y LITERARIO NUMEN por vuestra labor, y por haberme brindado esta oportunidad.

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