sábado, 21 de abril de 2012
On abril 21, 2012 by MARÍA SERRALBA in LA TRASTIENDA Sin comentarios
Querida amiga Graciela, a tí te dedico esta poesía en gratitud por todo lo que tú nos has ofrecido a los amigos del FB durante tanto tiempo. Enhorabuena por el evento de "OFRENDA". Saludos.
** LA ALEGRÍA DE LA VIDA **
Un día sentí el deseo de escapar de mi desdicha,
y emprendí un viaje largo, sin rumbo y con pocas prisas,
y me puse a rebuscarte entre ciénagas perdidas,
en los susurros de olas y en el clamor de sonrisas.
Entendí que era el momento de cruzar la suave línea,
que une al cielo y el mar, y la muerte con la vida,
y precisamente así fue como encontré yo la dicha,
y recuperé amistades las cuales creí perdidas,
consiguiendo que aceptaran a mi nueva anatomía.
Hoy inicio un nuevo viaje, con las maletas vacías,
pero llevo en su interior el mensaje de esa niña,
que, de lejos, me miraba y sonriente decía:
"Graciela, yo sigo aquí, dentro de ti y estoy viva".
La alegría vino a mí, y se puso de puntillas,
enroscándose en mis brazos y haciéndome mil cosquillas,
terminando en mis muñecas en pulseras convertida.
Desde entonces nunca olvido las palabras de esa niña,
e intento compartir con todos este mundo de alegría,
el mismo que yo encontré cuando creyéndome hundida,
mi padre me dió su luz sin temor y valentía,
ofreciéndome un camino de soles y golondrinas.
Sea pues en este libro, el que le llaman "OFRENDA",
el testimonio de vida que nos explica una niña,
que venció todos sus miedos para sanar sus desdichas,
y quedarse en nuestro mundo y sembrarlo de alegría.
©María Serralba
Un día sentí el deseo de escapar de mi desdicha,
y emprendí un viaje largo, sin rumbo y con pocas prisas,
y me puse a rebuscarte entre ciénagas perdidas,
en los susurros de olas y en el clamor de sonrisas.
Entendí que era el momento de cruzar la suave línea,
que une al cielo y el mar, y la muerte con la vida,
y precisamente así fue como encontré yo la dicha,
y recuperé amistades las cuales creí perdidas,
consiguiendo que aceptaran a mi nueva anatomía.
Hoy inicio un nuevo viaje, con las maletas vacías,
pero llevo en su interior el mensaje de esa niña,
que, de lejos, me miraba y sonriente decía:
"Graciela, yo sigo aquí, dentro de ti y estoy viva".
La alegría vino a mí, y se puso de puntillas,
enroscándose en mis brazos y haciéndome mil cosquillas,
terminando en mis muñecas en pulseras convertida.
Desde entonces nunca olvido las palabras de esa niña,
e intento compartir con todos este mundo de alegría,
el mismo que yo encontré cuando creyéndome hundida,
mi padre me dió su luz sin temor y valentía,
ofreciéndome un camino de soles y golondrinas.
Sea pues en este libro, el que le llaman "OFRENDA",
el testimonio de vida que nos explica una niña,
que venció todos sus miedos para sanar sus desdichas,
y quedarse en nuestro mundo y sembrarlo de alegría.
©María Serralba
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