martes, 14 de junio de 2016
On junio 14, 2016 by María Serralba in Blog antiguo, Coachin Literario, Historias urbanas, InfoBlog, T.E.C.A. 1 comentario
Os ofrezco un escrito de una buena amiga y alumna de mi taller T.E.C.A. Muchas veces necesitamos expresar nuestros sentimientos más profundos y hay una herramienta que es magnífica para ello, la escritura, en esta ocasión se trata de una hermosa carta de despedida a un gran amor. Os invito a que la leáis.
CARTA DE DESPEDIDA
Entre tu casa y mi casa hay un muro de silencio, me lo has pedido tú, nadie debe saberlo. Yo se que tú me quieres, como se que yo te quiero, pero el muro cada vez es más alto y ya no puedo subirlo. Tu sabes como nos queremos aunque nadie pueda saberlo.
¡Hay que pena tener nuestro amor en silencio! De noche, cuando me acuesto, me quedo con tu recuerdo. Derrumbaría ese muro que separa nuestro sueño, tormento de mis tormentos, y te cubriría de besos hasta quedar sin aliento.
¿Te acuerdas de aquel pañuelo que perdiste?, aquí lo tengo. Miro tus iniciales grabadas y lo estrujo sobre mi pecho. ¿Te acuerdas? Quizá no, hace ya tanto tiempo... Es mi compañero del alma, siempre lo llevo metido en mi pecho. Yo se que no te puedo ver, el muro cada vez es mas alto y ya no puedo subirlo.
Se nos ha pasado el tiempo, ya somos muy viejos, pero tu corazón y el mío aún siguen latiendo. Con esta carta me despido, que sigas pensando conmigo, que yo te haré un rinconcito allá, en el cielo. Allí no hay muros que nos separen, estaremos siempre juntitos, tú me abrazarás y yo, te diré lo mucho que te quiero. Allí no hay paredes, el cielo es todo nuestro, no tengas prisa en subir, tenemos toda una eternidad para estar tú y yo juntitos. Adiós, mi amor. Adiós, mi cielo. Con estas lágrimas me despido. Hasta luego.
© Relato de Luisa Molina (alumna de T.E.C.A. 2016),
adaptado por María Serralba
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