martes, 29 de abril de 2014

On abril 29, 2014 by María Serralba in ,    Sin comentarios
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Desde el mismo instante que uno toma contacto con la naturaleza, es como si entrase en otro mundo, así fue como me sentí en este precioso bosque de chopos, y por supuesto, no pude resistirme a grabar en mi mente su sonido mientras el viento azotaba las ramas de los árboles.






Un segundo con los ojos cerrados y respirando su perfume y otro, abiertos e inundando las retinas de este verde luminoso, era todo lo que necesitaba para recargar las energías que había perdido durante mi recorrido por tierras andaluzas.