miércoles, 3 de octubre de 2012
On octubre 03, 2012 by MARÍA SERRALBA in LA TRASTIENDA Sin comentarios
Este poema está dedicado a un viejo amigo, que siempre ha estado en mis pensamientos y que gracias a él, descubrí esa parte de mi ser que ama la poesía.
Ten la certeza, mi amigo,
que entre tu alma y la mía,
siempre habrá un sendero llano,
teñido de mil colores, de esperanzas y alegrías,
donde andaremos descalzos,
tú, a la verita mía,
cogiditos de la mano y añorando otras vidas.
Ten la certeza, mi amigo,
que lo mismo que un día la luna le dijo al sol,
"sin ti, yo ando perdida",
ese día yo diría, que el perderte supondría,
el vivir como un errante, sin rumbo entre mi agonía,
con la mirada marchita y sed en el corazón anhelante de tus rimas.
Ten la certeza, mi amigo,
que el saber que me vigilas,
en la trastienda olvidada de mis asiduas visitas,
me provoca un regocijo que mis cimientos derriba,
y me hace suspirar entre las hojas marchistas
de este libro de poemas,
que siempre, escribiré dormida.
©María Serralba
que entre tu alma y la mía,
siempre habrá un sendero llano,
teñido de mil colores, de esperanzas y alegrías,
donde andaremos descalzos,
tú, a la verita mía,
cogiditos de la mano y añorando otras vidas.
Ten la certeza, mi amigo,
que lo mismo que un día la luna le dijo al sol,
"sin ti, yo ando perdida",
ese día yo diría, que el perderte supondría,
el vivir como un errante, sin rumbo entre mi agonía,
con la mirada marchita y sed en el corazón anhelante de tus rimas.
Ten la certeza, mi amigo,
que el saber que me vigilas,
en la trastienda olvidada de mis asiduas visitas,
me provoca un regocijo que mis cimientos derriba,
y me hace suspirar entre las hojas marchistas
de este libro de poemas,
que siempre, escribiré dormida.
©María Serralba
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