lunes, 9 de julio de 2012
Esta mañana iniciaba el día con un gorrión como imagen en el fondo de mi biografía del Facebook y casi simultáneamente, un mensaje muy esperado quedaba colgado en mi bandeja; creo que el tener a este pajarillo asomando el pico por mi ventana me ha traído mucha suerte, ya que no ha sido lo único que me ha sucedido hoy.
Tal como vaticinaba en el post de mi biografía, las sorpresas han ido sucediéndose durante el día. A última hora de la mañana, un inesperado correo de mi amigo, el agente literario, me ha informado de la situación en la que está inmersa ahora mismo su agencia y a la que espero pertenecer en breve, pero ahí no quedan las buenas noticias, un nuevo correo de otra agencia ha llamado a mi puerta, ese, francamente ya no me lo esperaba y ahí es donde he notado que empezaban a tambalearse de nuevo mis cimientos.
En dicho correo me decían, que debido a problemas técnicos, no habían podido recibir mis anteriores mensajes y que si todavía estaba interesada, que podían realizarme una evaluación de los mismos, tan solo tendría que enviarles la sinopsis y los primeros capítulos de mi novela. ¡Genial!, pero... ¿de cuál de ellas?, me he preguntado al instante casi en medio de una crisis de ansiedad.
Lo cierto es que he llegado a un punto, donde no solo tengo una, ni dos, ni tres, sino casi nueve historias que contar, así que elegir una al azar para que en base a eso, me den el veredicto de si soy, o no, una escritora, al menos para mi, es todo un dilema; ojala alguna/o de vosotros me pudiese echar una mano en la elección, pero creo que esa tarea me corresponde a mí por entero y va a ser la decisión más difícil de mi vida, ya que para una sola cerradura, he de localizar la llave exacta y eso, es más que un imposible.
María Serralba©
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