jueves, 1 de diciembre de 2011
Lo que en un principio se inició para conseguir una apuesta, poco a poco se fue convirtiendo en un delirante modelado de sus personajes: el confiado de Santiago; la dócil de Anita; la voraz de Isabel; la visionaria de Sofía; la responsable de Raquel; el patriótico de Carlos y la descarada de Irita. Todos personajes "casi" de carne y hueso para mi imaginación, los cuales han conseguido con su vida llena de pinceladas de todo tipo, envolverme con ellos en una turbulencia literaria de la que todavía no me he podido desligar, así que, lo dicho amigos, lamentándolo mucho HE PERDIDO MI APUESTA.
Cierto es también, que he estado en puertas de conseguirlo, pero como suele suceder en estas cosas, uno se impregna de los diálogos y cuando te quieres dar cuenta, se te ha pasado el tiempo como en un soplo y ves que lo que estás haciendo, es realmente escribir para crear algo hermoso y no por el simple hecho de cubrir una apuesta, así que la he perdido exprofeso aunque creo que, cuando la termine, la recompensa será aún mayor.
Sirva pues esta confesión de perdedora, para compensar la dosis de sinsabores que mi resultado pueda haberos producido a los que todavía confiáis en mí.
Afectuosamente,
María Serralba
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