jueves, 30 de abril de 2020
Comparto con vosotros este bello fragmento de la ópera de Offenbach, de "Los cuentos de Hoffmann", cantado por la "autómata" Olympia (Patricia Janecková), para suavizar la situación en la que estamos inmersos.
En el ambiente se respira el temido Covid19, pero también otra clase de virus que es el de la impotencia. La misma impotencia que sentimos la mayoría al saber que unos títeres, manejando hilos gubernamentales, pretenden guiarnos por una situación de dimensiones catastróficas para la que nadie estaba preparado. Y, en lugar de actuar de forma honesta con la población y demostrarnos que merecen estar donde están: le restan importancia al asunto, actúan fuera de tiempo, ahorran medios económicos y adquieren material defectuoso para ser utilizado por los que tienen que estar en primera línea de batalla. Y, si eso fuese poco, acortan los plazos preventivos en pro de normalizar el ámbito económico, para así dar sensación de control, aunque... si leen entre líneas, en verdad es para no sumar una crisis más a las que ya han provocado con su consabida mala gestión. ¡Vergonzoso!Escuchar a diario porcentajes de contagios, fallecidos o recuperados, nos está haciendo insensibles. Está de más recordarles que, tras cada número, hay o había una vida humana, y, las que han sido sesgadas por la pandemia, dejan tras de sí, una gran estela de desesperanza difícil de sobrellevar por los que todavía permanecen vivos en su entorno. Los que dicen estar sanos, científicamente no está del todo claro, podrían remitir si todos bajamos la guardia demasiado pronto. No hay que olvidar que estamos tratando con un virus de fabricación "casera", un arma química qué ni los mismo que lo crearon saben encontrar una solución. Cuando el individuo es receptor, le acechará mientras viva, prueba de ello, los otros virus que están en circulación y que, a pesar de los avances médicos y el esfuerzo diario empleado por la comunidad científica, siguen sin ser erradicados, en todo caso, aletargados.
Cuidaros mucho, amigos míos, y jugando con las palabras de Napoleón Bonaparte de que, "El éxito será de los más perseverantes", en este caso os digo que la clave del éxito del perseverante será preservar su propia vida.
María Serralba
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