viernes, 27 de septiembre de 2013

On 0:30:00 by MARÍA SERRALBA in    Sin comentarios
 

El día de hoy se ha presentado plagado de sorpresas. La primera, un inesperado regalo con mi color favorito, el amatista, de parte de un buen y viejo amigo y la segunda, el descubrimiento de un lugar espectacular que ha superado con creces todas mis expectativas.
 
Tras esta singular puerta, un mundo maravilloso estaba a punto de ser descubierto, analizado y disfrutado por una mente inquieta y fantasiosa, es decir, la mía, y para mostrarme el camino de baldosas amarillas como las del Mago de Oz, que mejor guía que su maître, Javier Espinosa, responsable de la dirección del Restaurante MAR DE SIERRA CORTINA en el complejo resort que ostenta el mismo nombre en la zona alta de Finestrat, pero antes de sacar conjeturas, permitidme que os cuente como ha sido este inusual "clinic".
 
 
Nada más entrar al establecimiento, he notado que en el ambiente se respiraba un clima de paz y tranquilidad, dos sensaciones que en los tiempos que corren hoy día, son difíciles, por no decir, imposibles de aunar en espacios públicos. Una vez superada la primera y grata impresión, he sido capaz de distinguir una suave melodía que inundaba mis oídos.
 
"Pero..., si es Sara Brightman", me he dicho, y a partir de ese instante todo a mi alrededor ha ido cobrando un nuevo significado.
 
Acompañando al menú mediterráneo, uno de los mejores caldos de Ribera del Duero, hemos llegado a los postres. Ante mí, una original taza de café que hacía honor al brebaje cremoso que atesoraba en su interior, era el preludio al saludo de nuestro amable amigo y maître, Javier Espinosa. Os puedo asegurar que no sé como ha sucedido, la cuestión es que Javi (como al fin familiarmente he terminado llamándole), y yo, nos hemos visto contagiados por nuestras semejanzas en cuanto a preferencias musicales (Sara Brightman, Ennya o Yanni) , y al final, hemos terminado conversando como si fuésemos conocidos de toda la vida.
 
This is four you, Javier.
 
Thaks four your kindness
 
Sara Brightman´s sister
 
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Otros temas comunes han ido surgiendo, entre ellos, el nuevo lanzamiento de mi nueva novela EL DIOS DEL FARO, a lo cual Javi ha puesto mucho interés y ha quedado en divulgar la noticia entre sus conocidos.

Con Javier Espinosa, maître del Restaurante MAR DE SIERRA CORTINA

Una cosa ha llevado a la otra y en este bello paraje, me he visto acompañada no solo por la amistad, sino también por efigies de un país asiático que me encanta, una música que me embriaga y unas personas carismáticas.


Sé que la experiencia de hoy la conservaré en mi memoria como un "clinic" muy especial entre dos seres, no solo conectados por los acordes de una angelical música, sino también por la fuerza del Universo.
 
¡¡ GRACIAS A LOS AMIGOS DE REST. MAR DE SIERRA CORTINA POR VUESTRA AMABLE ACOGIDA!!
 
Datos del establecimiento:
 
Restaurante Mar de Sierra Cortina
Plaza Estrasburgo (Urb. Sierra Cortina), S/N
03509 Finestrat (Alicante)

Teléfono reservas: 96 586 98 57
 

miércoles, 25 de septiembre de 2013

On 2:17:00 by MARÍA SERRALBA in    Sin comentarios
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--”–”-- Hay ocasiones en la vida en las que una ha de tomar una decisión a ciegas, pero cuando dicha acción la haces bajo los dictámenes del corazón, rara vez te confundes, y así ha sido, el apostar por la EDITORIAL NAZARÍ ha resultado ser algo inesperado, pero a la vista de esta publicación, creo que también ha sido lo más acertado, así que lo dicho: 
1 APUESTA + 1 PROYECTO = 1 NUEVO LIBRO

On 2:11:00 by MARÍA SERRALBA in    Sin comentarios
 
Hoy he recibido una llamada inesperada que ha convertido mi horizonte en un bello arco iris d7 Colores.
 
d7 Colores es uno de los principales portales Lgtb más reconocidos y respetados de nuestro territorio nacional. Uno de sus representantes, ha tenido a bien ponerse en contacto conmigo con el único propósito de ofrecer este medio para apoyar y promocionar el lanzamiento de mi próxima novela "EL DIOS DEL FARO".
 
 
Su equipo está formado por:

Carlos DueñasDirector de cine, publicidad y video-clips. Profesor de cine. Espero ser el séptimo color de esta web para hablaros del séptimo arte y haceros descubrir y curiosear aspectos de nuestro mundo a través de películas o directores influyentes en el mundo del cine.
 
Juan Benítez
Escritor vocacional. Desde bien pequeño, estudié guión y dirección cinematográfica en la Academia Internacional de cine de Barcelona, y llegué a rodar dos cortometrajes: "asesina tus mejores intenciones" y "despierta mi vida". Buscando un proyecto profesional más factible entré en la universidad para estudiar Publicidad y RRPP. Finalmente me decidí a escribir mi primera novela, Asuntos desordenados, el cual está resultando un éxito de crítica y público.

Gema Segoviano                    
Licenciada en Físicas y con un Máster de Materiales Avanzados y Nanotecnología. Presidenta de la Asociación Lgtb de Segovia durante un año, y actualmente responsable de Educación. Igualmente fui responsable de Educación de la Asociación Lgtb de Castilla y León, y colaboradora de la de Madrid.
Por mis inquietudes religiosas y trayectoria, he entrado en contacto con la llamada Iglesia de Base y movimientos de ecumenismo (relaciones con Iglesias Evangélicas, Luteranas.) Me casé con Ana en Diciembre de 2005, en Segovia, convirtiéndonos en la primera pareja de chicas en hacerlo en esta tierra.

La amabilidad con la que me han tratado y el entusiasmo demostrado por estos al exponerles mis ideas y proyectos, me han hecho reafirmarme una vez más en la creencia de que, cada uno de mis libros, se rodea de buenas y valiosas personas que al final del camino, terminan siendo también amigos.
 
Desde hoy ha nacido un compromiso por ambas partes de colaborar en nuestros mutuos proyectos de futuro. Gracias a los amigos de d7 Colores por querer apoyarme en esta nueva andadura y espero contar con todos vosotros para hacer que "EL DIOS DEL FARO" sea una novela que brille con luz propia.

lunes, 23 de septiembre de 2013

On 20:21:00 by MARÍA SERRALBA in    Sin comentarios
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[O.o]
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Me acaban de enviar de la editorial la primera galerada de EL DIOS DEL FARO. ¡¡Uff!, que nervios, no sé si voy a poder aguantar sin mirarla hasta la noche, aunque... pensándolo bien, creo que será lo mejor, me refiero a esperar a que todos estéis durmiendo, así no caeré en la tentación de contaros como es, aunque mi editor me ha adelantado que se ha quedado muy bien y que encierra alguna que otra sorpresa, lo que él no sabe es que yo, también tengo alguna guardaba para ellos... ja, ja, ja.

sábado, 21 de septiembre de 2013

On 15:35:00 by MARÍA SERRALBA in    Sin comentarios
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[O.o]
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--”–”-- Para aquellos que se estén preguntando ¿cómo vamos con los preparativos para el lanzamiento de mi nueva novela?, deciros, que ya hemos terminado de elegir cual de todos los bocetos de portada será el más adecuado y ahora, Editorial Nazarí está en la fase de maquetación, que... ¿qué es eso?, si alguien no lo sabe, os lo explico a continuación en unas breves líneas.



La maquetación consiste en la labor de distribución de los elementos dentro de una página. En el caso de que intervenga también el diseño, se realizan la misma gestión pero no solo con el texto, sino también con las imágenes y gráficos. La finalidad es que todo quede perfectamente encuadrado (tal como veis en la imagen inferior) independientemente de los puntos y seguidos, puntos y aparte, y guiones de separación, etc.
 
Para llegar hasta ahí, el equipo de corrección orto-tipográfica ha de tenerlo todo perfectamente corregido para luego poder "pegar" cada bloque o pastilla de texto en su lugar correspondiente como si se tratase de un puzle. Lo más peliagudo de esta labor es, que todo el grueso del libro se mueve como un solo cuerpo, eso quiere decir que si por esas casualidades a última hora se me ocurriera cambiar un párrafo de algunos de sus capítulos, tendríamos que repetir toda la labor de principio a fin ya que todas las letras se correrían de su lugar original, resumiendo, un verdadero caos... ja, ja, ja, quizás por ello la primera advertencia que recibir de mi editor fue: "María, piénsate bien lo que vas a poner antes de que lo maquetemos", y eso hice, me lo pensé requetebién hasta el punto de que casi no les envío el borrador... ja, ja, ja, pero luego me ganaron las ganas y la ilusión de ver mi nueva criatura impresa en formato libro, así que seguí hacia delante y ahora estamos precisamente en esta fase, la de maquetación.
 

La próxima semana me enviarán la primera galerada, la cual tendré que repasar para confirmar a mi editorial los posibles cambios que hayan decidido efectuar en la novela, así que tranquilos, que ya queda poco para ver los resultados de tanto esfuerzo y dedicación, hasta entonces, os pido que tengáis un poquito de paciencia, que para morderse las uñas por aguantar los nervios ya estoy yo.

domingo, 15 de septiembre de 2013

On 11:45:00 by MARÍA SERRALBA in    3 comentarios
Con Jesús Coronado
en Banyeres de Mariola
Entre los amigos que siempre sorprenden con sus creaciones, ayer, tuve la gran suerte de coincidir con JESÚS CORONADO, un asesor fiscal que en sus horas libres se ilumina de ingenio y escribe cosas sorprendentes.
A este gran amigo y además lector de A LA SOMBRA DE TU PIEL, nada más terminar de leer su relato corto en el recital de PLACEM, le insistí en que me lo cediera para poderlo ofrecer a todos vosotros.
No sé el porqué, pero me vi subyugada a esta historia, quizá, porque hace mención al nombre de María o tal vez, porque verdaderamente es sublime, pero mejor, juzgad por vosotros mismos con que maestría ha combinado las palabras y los "acentos" para hacer de un simple relato algo difícil de superar.
Gracias Jesús por esta aportación tan original.
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MARÍA, EL ACENTO QUE QUERÍA SER TILDE
Me llamo María. Soy una tilde, pero no una tilde cualquiera, pues ya tengo una reputación en esto de acentuar. Nací en el seno de una familia numerosa con gran arraigo en el mundo de la ortografía. Recuerdo como mi madre, una coma amante de la familia, me inculcó el amor por las cosas sencillas. Y a mi padre, una diéresis respetada en el mundo de los rasgos ortográficos, que siempre me decía “para ser reconocida en este mundo debes intentar ser la mejor y para eso, la experiencia es lo primero. Así que, virgulilla, empieza marcando a esa "n” y ¡zás! la “n” se transformaba en una “ñ”, como si fuera Harry Potter.

Después de algún tiempo marcando enes, ¡Qué coñazo!, pasé a ser una tilde que marcaba las sílabas átonas, esas que se acentúan sin marcar, un gran misterio para mí por que estaba sin estar. Algo que todavía no entiendo bien, pero en fin, como decía mi padre, la veteranía es un grado y debía obedecer para adquirir la experiencia necesaria y subir en el escalafón de los rasgos ortográficos.

 En mi siguiente trabajo me asignaron a un escritor, ¡vaya responsabilidad!, que me hacía trabajar poco. Era un desastre, casi no acentuaba nada, así que no tuve mas remedio que conseguir un pluriempleo en su procesador de textos corrigiendo sus despistes y así , al menos, conseguía aparecer en sus escritos. Fue en ese procesador donde conocí a mi marido, un punto y aparte con mucho porte y estilo, con el que terminé casándome y fundando una familia. Tuvimos un punto y seguido y una coma que siguen los pasos de su padre.

Y así pasaron los años, y mi experiencia y buen hacer me llevaron a encargarme de las palabras esdrújulas y las llanas, convirtiéndome en uno de los acentos mas reputados entre las sílabas tónicas. De hecho, era requerida por los grandes escritores, pues les ahorraba una pasta en correctores ortográficos.

Ahora, casi a punto de jubilarme, puedo permitirme elegir acentuar sólo palabras amables como ánimo, azúcar, café (me encanta su aroma por las mañanas), mágico, océano (como me relaja el sonido de sus olas), pero lo que realmente desearía para acabar mis días en esta profesión, sería conseguir que palabras como amistad, bondad, ternura, paz, solidaridad y amor, llevaran tilde. ¿Os imagináis una tilde en amor? Si la utilizáramos mas a menudo con los demás, el mundo sería un lugar mejor donde vivir.
                                                                       Jesús Coronado 14/09/2013

 ¡¡ Sencillamente MAGISTAL !!

On 10:31:00 by MARÍA SERRALBA in    Sin comentarios
Ayer tarde asistí a la cita literaria y cultural de PLACEM en la CASA DEL LIBRO de Alicante. A las 19:30h. se inició el acto al cual acudieron, además de los clientes habituales del establecimiento, un gran número de incondicionales del ámbito cultural, entre ellos yo.
 
Con una presentación muy profesional llevada a cabo por Pedro Lencina, Vice presidente de la plataforma y Violeta Gambín, secretaria y moderadora, el acto se fue desarrollando con normalidad y con un creciente entusiasmo tras la actuación de cada artista, demostrado por los aplausos y felicitaciones de todos los asistentes.
Actuación de FRANCISCO CARRIÓN GALERA recitando "El niño yuntero" de Miguel Hernández
Los hubo que cantaron canciones populares, recitaron poemas, leyeron relatos cortos e incluso, como en mi caso, fragmentos de sus novelas.
 

Con el acompañamiento maravilloso a la guitarra de las notas musicales de Alex Larx, fuimos transportados por espacio de mas de una hora a un mundo donde las palabras tienen un sentido especial poniendo nuestros sentimientos a flor de piel como fue en el momento que José Alberto Escolar se puso a recitar "El Piyayo".
 
"El Piyayo", recitado por José Alberto Escolar
Al finalizar el acto tuvimos tiempo de compartir experiencias con otros compañeros e incluso, de hacernos la foto de recuerdo con los amigos que hacía tiempo no veíamos, como en mi caso, con Millerlan Corrales, vocal de la Asociación Benéfica Cristiana MARANATA, con la que pronto colaboraré.

 
 
 












¡Gracias PLACEM por vuestra labor difusora de cultura!

Próxima cita de PLACEM, el 11 de Octubre.

sábado, 14 de septiembre de 2013

On 20:08:00 by MARÍA SERRALBA in    1 comentario

ARROZ A LA SATURNINA

INGREDIENTES:

- Arroz
- 1 morcilla de cebolla con un punto de orégano.
- Ajos tiernos.
- Tomate natural a rodajas.
- Pimentón colorado -medida: cucharilla de café-.
- Carcasa de pato -para hacer fondo de caldo-.
- Unos cuantos bolets o champiñones pequeños.
- Sal.




En un poco de aceite se sofríe muy lentamente una morcilla de cebolla, con sabor a orégano y semillas de hinojo, esto hará que el aroma persista en toda su elaboración. Al tiempo se sofríen bastantes ajos tiernos, estos harán que el arroz parezca que se pega. Nada más veáis que se empieza a deshacer la morcilla, añadir tomates a rodajas, tal como se aprecia en la foto, esto le dará un toque muy sabroso. Espolvorear con una pizca de pimentón colorado, más menos una cucharadita de café, aunque todo depende de las dimensiones de la paella. Cubrir con el fondo de caldo que previamente se ha preparado con las carcasas del pato. Cuando rompa a hervir, añadir inmediatamente el arroz, al gusto, dejar que vuelva a romper a hervir, bajar el fuego y dejar haciéndose 10 minutos. Luego añadir los bolets o champiñones pequeños enteros y los trozos desmigados del pato, si son confitados mejor, así siempre saldrá bien y quedará más jugoso. También se puede sofreír o cocer aunque en estos casos saldrá un poco más tieso.





Asesorada por Mª José Richart Martínez, miembro del grupo MENJARS, ALMORSARETS I PICAETES en Facebook.
On 17:35:00 by MARÍA SERRALBA in    4 comentarios

Inmaculada Antolí Cardós
Tras la reciente publicación en el micro espacio HISTORIAS URBANAS de mi "Aventura Zen en el mercado", nuestra amiga Inmaculada Antolí ha querido unirse al grupo de sufridores y compartir con todos nosotros su experiencia, la cual os transcribo a continuación:


<María, comparto tu experiencia. Antes cuando iba de compras incluso de médicos, me solía invadir una desesperación cuando esperaba mi turno y veía pasar el tiempo como si perdiera años de mi vida  y aquello provocaba una sensación de  que, cuando saliera otra vez al exterior seguir con mi rutina, ya se había esfumado un montón de oportunidades para poder hacer las cosas que tenia planificadas. A veces me resultaba muy agobiante porque  con este simple acto de unos minutos había acumulado un estrés que me acompañaba durante todo el día y, además se me tejía en la mente una especie de tela de raña que entorpecía la actitud de poder reconducir y ordenar por criterios lo que me quedaba por hacer.
 
Después de sufrir muchas veces esta situación, decidí que tenía que enfocar el tema de diferente manera. Y, sí, empecé como tú, contando del 1 al 10. Después si todavía duraba la espera, conseguía relajarme evadiéndome de la circunstancia principal mirando un poco alrededor y, observando la gente, sus quehaceres, sus relaciones con los demás, sus idas y venidas, la mayoría llenas de prisas que entorpecían sus actos porque se les olvidaba el monedero en la parada que habían comprado, les caía al suelo la bolsa de la compra llena de productos frescos y miles de circunstancias similares que, de vez en cuando incluso me parecían un poco chistosas. De mi experiencia estresante y también de la que observé que tenemos la mayoría de la sociedad, deduje que era una realidad aquello que siempre se ha dicho "LAS PRISAS SON MALAS CONSEJERAS.."
 
Pues desde hace ya algunos años, me tomo la vida con una filosofía distinta y voy aplicando cada vez mas el tema "ZEN" en todo aquello que intuyo que me va a desbordar, como ejemplo te puedo decir que cuando voy de médicos y tengo por costumbre llevarme conmigo mi bolsa de ocio, en la que siempre llevo cuadernos de pasatiempos y alguna que otra pequeña labor, bien sea de  ganchillo o alguna cosa así que no abulta mucho. Con ello, al centrar mi atención de diferente manera y al no estar pendiente del turno, el reloj, la gente que falta, que se va y vuelve y todos los malestares que supone la cola del médico, consigo relajarme y no desesperarme, evitando la acumulación de estrés. de hecho mi método, ha servido de referente para otras personas>.

viernes, 13 de septiembre de 2013

On 22:52:00 by MARÍA SERRALBA in    3 comentarios

Capítulo 6º

Aparqué mi coche en el parking del centro, salí de él bloqueándolo. Me coloqué mi abrigo poniendo mi bolso en mi hombro, mientras comenzaba a caminar hacia la entrada. Vi a una persona salir del edificio, corrí a la puerta para poder entrar.

Me fije en todo de nuevo. De todas las veces que había ido aun no podía acostumbrarme a este sitio. 

Me acerqué a la mujer de la recepción que estaba sentada detrás de su mesa redonda.

—Hola, buenos días. -Dije a la mujer, ésta levanto su mirada sonriendo amablemente.

—Hola, ¿en qué la puedo ayudar?
—La doctora Gómez me cito a las 18:30 -le dije viendo como ella consultaba algo en su ordenador. Ya que no paraba de escribir en él.

—¿Es usted la señorita Portman? –Me miró un segundo volviendo la mirada a la pantalla del ordenador.

—Sí, soy yo.

—Espere un segundo, mientras tanto puede sentarse en esos asientos -señaló unos sillones de cuero blanco situados en fila, uno al lado del otro. Justo en frente había una pequeña mesa de cristal. 

Asentí con la cabeza sentándome donde me había dicho, suspiré profundamente escuchando como la mujer hablaba por teléfono. Saqué de mi bolso mi móvil ya que comenzó a sonar, vi a través de la pantalla quien era el llamante. Vi el nombre de Ronnie, deslicé mi dedo índice por la pantalla para desbloquearlo y contestar a la llamada.

—¿Si? – pregunte viendo a la mujer siguiendo con el teléfono en mano.

 —Marie, soy Ronnie. Quería saber si vendrías al bar de Cole.

“Se me había olvidado por completo”, pensé en mi interior lanzándome a mí misma un pequeño regaño por el descuido.

—Claro, no podía olvidarme de nuestro día de amigos. -Sonreí a pesar de que ella no podía verme.

—Está bien, Nathan, y los demás estarán esperándonos allí.

—Vale, cuando salga de ver a Connor me paso por tu casa.

—¿Le ha pasado algo malo? – escuché su voz y seguro que si la estuviera viendo ahora mismo estaría haciendo su mueca de preocupación.

—No lo sé ni yo. La doctora Gómez me ha citado aquí para hablar de él. Espero que no se haya vuelto a meter en problemas. -Susurré con un tono de voz demasiado bajo.

—Verás como no es nada de eso, Marie.

En ese momento escuché como la mujer colgaba el teléfono, se levantó de su asiento acercándose a mí, mientras que por la otra línea escuche la voz de Nathan llamando a Ronnie.

—Ronnie, tengo que dejarte y creo que tú tienes cosas que hacer. -Reí muy suave-. Nos vemos luego.

—Está bien. Adiós, y… te quiero.

—Yo, igual…Bye. -Colgué el teléfono poniéndome de pie.

—La doctora Gómez dice que vaya a su despacho. La acompaño. –Me sonrió, asentí con la cabeza comenzando a andar detrás de ella. Escuchaba los tacones de aquella mujer sonar cada vez que chocaban contra el suelo de madera. Llegamos a una puerta de cristal con bordes de madera de color negro.

La mujer toco a la puerta, escuchándose un “adelante.” Abrió la puerta anunciando mi llegada. Aún detrás de la mujer escuché como unas pequeñas ruedas se deslizaban y luego las pisadas.

—Buenas tardes, señorita Portman -me saludó la doctora con un apretón de manos.

—Buenas tardes, doctora -susurré estrechando su mano.

—Gracias Gabriela, ya puedes retirarte –y la mujer que me había acompañado asintió saliendo del despacho-. Siéntese por favor –y así lo hice, me senté delante del escritorio entrelazando mis dedos nerviosa.

—¿Ha ocurrido algo con Connor? –pregunté preocupada fijándome en sus ojos verdosos.

—Connor está mejorando positivamente en su tratamiento, tiene varias recaídas, sobre todo por las noches. Me he dado cuenta de que tiene terrores nocturnos –me quedé en silencio escuchando atentamente todo lo que decía la doctora-. Se despierta con sudores y gritando cosas sin sentido junto con un “yo maté a mis padres...”, “ellos murieron por mi culpa”.

Abrí mis ojos en shock sintiendo mis lágrimas agruparse en mis ojos. Mordí mi labio inferior ya que temblaba.

—Usted me dijo que sus padres murieron en un accidente de coche, ¿verdad? -asentí con mi cabeza-. ¿Y Connor iba con ellos?

–—Si, ellos habían discutido con Connor por haberse metido en una pelea en el instituto. –Susurré repitiendo en mi cabeza todo lo que había ocurrido ese día–. Connor se marchó de casa y a los pocos minutos llamaron a mis padres de que estaba en casa de un amigo suyo. Mis padres fueron a recogerlo a pesar de que estaba prohibido salir del pueblo por la nieve y la lluvia. Cuando venían a casa, su coche fue embestido por otro cuyo conductor iba borracho. Mis padres murieron al instante. –Sollocé tapando mi boca con la mano, sentí la mano de la doctora encima de la mía que estaba apoyada en la mesa-. Connor estuvo en coma durante dos días. Desde ese momento se echó la culpa de todo lo que había pasado y empezó con lo de las drogas.
 
—Lo entiendo. Tal vez tenga que quedarse más tiempo de lo debido en el centro hasta que esté sano.

—De acuerdo, lo que haga falta en tal de que esté bien. –Limpié mis lágrimas con un pañuelo.

—Otra cosa es que, el dinero para mantenerlo aquí no nos llega. El banco no ha vuelto a hacer el ingreso de su estancia aquí. Lleva ya un mes sin pagarse y me temo que si sigue así no podremos hacernos cargo de él.

—No entiendo, yo he estado pagando todos los meses su tratamiento. Sé que me retrasé en pagarle este mes, pero se lo pagaré al mes siguiente. Pero por favor, no dejé que él se vaya de aquí –le dije angustiada jugando con mis dedos.

—Intentaré retrasar la decisión de mis superiores, pero no prometo nada –miré a la doctora asintiendo con la cabeza–. Marie, te lo digo con todo el cariño que le tengo a usted y a su hermano, si ellos me dicen que lo saque, no puedo hacer nada para impedirlo. Lo siento mucho.

 —Lo entiendo. Muchas gracias por lo que hace por nosotros. Intentaré pagarle el mes que viene todo lo que le debo -me levanté de la silla, estrechando su mano.

—Cualquier cosa, volveré a comunicarme con usted -se levantó de su sillón a la misma vez que yo y caminamos hasta la puerta.

—¿Puedo verlo? ¿Puedo ver a Connor?

—Claro, le acompaño.

Me sonrió abriendo la puerta. Salimos por ella caminando por un pasillo hasta una puerta sellada. Miré hacia arriba para fijarme en las cámaras de vigilancia. La doctora puso un código haciendo que las puertas se abrieran, entramos por ellas. Caminamos por otro pasillo blanco con muchas puertas, hasta que nos paramos en una.

Me quedé mirando la puerta que tenía el nombre de Connor Portman. Toqué a la puerta viendo como la doctora se alejó para dejarme espacio. Abrí la puerta despacio, asomé mi cabeza viendo a Connor con un libro en mano, tumbado en su cama. Alzó su mirada hacia mí, sonrió levantándose deprisa de la cama.

—¡Marie! -Gritó emocionado. Reí entrando en su habitación, lo abracé muy fuerte sintiendo mis lágrimas desbordarse de mis ojos-. ¡Oh! no llores, por favor. No me gusta cuando lloras – susurro contra mi cabello.

Aun siendo más pequeño que yo, era demasiado alto. Escondí mi rostro en su cuello.

—Te he echado tanto de menos -dije entre sollozos respirando su aroma.

—Yo también te extrañé, Marie –me aferró más a su cuerpo.

—Bueno, basta de llorar –me separé con una sonrisa limpiando mis lágrimas-. ¿Cómo éstas?



Si quieres leer los capítulos anteriores visita su página:

On 19:10:00 by MARÍA SERRALBA in    Sin comentarios
Aquí os ofreceremos por riguroso orden de llegada, los mensajes de todos los que habéis querido optar al puesto de PRESIDENTA de MITCHIEBER´s Club.
 
 Para votar, indicar el número de candidata que más os guste en el apartado de "comentario".
 
Nota: no serán válidos los votos de una misma persona a varios candidatos y mucho menos a sí mismo, ni se admitirán votos repetidos que procedan de una misma persona.
**********
Preguntas formuladas a las candidatas: 
  • ¿Por qué te gustaría ser la presidenta de MITCHIEBER´s Club?
  • ¿Por qué te gusta la novela “Bullying For Love”?
  • ¿Tienes alguna idea que te gustaría poner en marcha nada más tomar el cargo de presidenta?
 
CANDIDATA Nº 1: NURIA ARÉVALO - Tenerife

1.) Me gustaría ser la presidenta porque creo que es algo muy interesante y me encantaría la 
experiencia :D

2.) Bueno es un poco pronto ya que solo son dos capítulos pero... Qué dos capítulos!! jajaja. No se, me encanta eso de que Justin Evans diga esa chica es mía... 

3.) Bueno... le diría a las "beliebers" que tengo entre mis amigos que la lean, que no se arrepentirían... e intentaría organizar un M&G a Mitchie!! se que es un pelín complicado pero por intentarlo no pasa nada :D

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¡¡ SEGUIMOS ESPERANDO VUESTROS MENSAJES ¡¡
On 19:05:00 by MARÍA SERRALBA in    5 comentarios
 Capítulo 1º
 
 
—¡Oh! mi Dios, sí, no, no pares, sigue…si…sigue. Más rápido. -Los gemidos de Amber retumbaban en mis oídos mientras se agarraba a mis hombros con el rostro contraído.
 
—¡Santa mierda!- grité al borde de la liberación . Comencé a penetrarla cada vez más rápido para poder llegar a mi punto máximo y sentirme plenamente lleno.
 
—¡Justin!
 
El grito de Amber es lo que me hizo reaccionar, notando como sus paredes se contraían en torno a mi miembro, y con una última penetración llegué a la cima. Caí encima de ésta sin aplastarla, intentando controlar mi respiración. Pocos segundos después, me quité de encima de la rubia plástica y me levanté de la cama cogiendo mi bóxer tirado por la habitación. Me lo puse notando la mirada de ella en mi espalda desnuda.
 
Cogí mi ropa esparcida por el suelo y me dirigí al baño donde la tiré en el cesto. Saliendo del baño fui hacia mi armario cogiendo unos pares de pantalones de chándal. Girándome sobre mis talones, me encontré con que Amber aun estaba en mi cama.
 
“Joder, joder, seguro que ahora me hace el show de siempre.” -pensé, así que cogí su ropa, y sin ninguna preocupación, se la tiré a la cama.
  
—Ya hemos acabado, así que vístete y márchate.- le dije con un tono serio mirando hacia otro lado.
 
—¿Disculpa?
 
—No me hagas repetírtelo Amber, largo de mi casa. –le susurré, cansado de mantener con ella la misma conversación todos los putos días que teníamos sexo.
 
—No me puedo creer que me estés haciendo esto Justin, puede que a tus putas se lo hagas, pero, ¿a mi? ¡No sabes con quien estas hablando!- grito histérica, cogiendo su ropa y poniéndosela con mala leche. Ya vestida cogió su bolso y salio de mi habitación. Suspirando profundamente, pasé delante de ella hasta llegar a la puerta principal. Una vez allí, abrí la puerta y esperé hasta que saliera de mi casa.. Ella se acerco hacia donde yo estaba e intento besarme, pero antes de que lo hiciera, le hice la famosa forma de la cobra.
 
—Sabes que no, Amber, el polvo me ha encantado, pero solo es eso…, un polvo –me reí sin humor mirando la cara roja de furia de Amber. Me encantaba hacerle rabiar. La idiota, pues no daba por supuesto que me enamoraría de ella.
 
—Serás cab….
 
—Cuida tus palabras nena, no necesito ni tengo ganas de escuchar tu lengua viperina.
 
—Me las pagarás, Justin Evans, me las pagarás muy caro.
 
Dicho esto, salió de mi casa hecha una autentica furia mientras que yo cerraba la puerta y negaba con la cabeza.
 
“Gran noche de sexo, es una pena que esté loca, la pobre” –pensé, mientras cogía el paquete de cigarros del recibidor y subía las escaleras con dirección a mi habitación. Ya en esta, me acosté encima de las sábanas revueltas y me puse un cigarrillo entre mis labios, deslizando el mechero del cajón y encendiéndolo. Dándole una calada, comencé a recordar la gran noche. Sonriendo, lancé el humo hacia el exterior; como me encantaba escuchar a las chicas gritar mi nombre mientras las follaba duro.


 
“Nada mejor que buen sexo antes de dormir.” –me dije sonriendo para mis adentros. Terminando el cigarrillo, lo apagué contra el cenicero de mi mesa de noche. Me metí entre las sabanas y me quede dormido escuchando la soledad de la noche.

Si quieres leer los capítulos siguiente visita su página:
On 17:01:00 by MARÍA SERRALBA in    2 comentarios


Capítulo 2
 
  
Entrando en el parking de la universidad, me llevé varias miradas por parte de la gente. Sonriendo, vi a lo lejos a Derek y Scott. Conduciendo hasta ellos aparque mi BMV y sacando la llave de la cerradura, salí del coche poniéndome mi chaqueta de cuero.

—¡Hey! tío, pensé que no vendrías el primer día de clases. –Me dijo Derek dándome un apretón de manos a modo de saludo.

—No tenía nada que hacer, además mis padres han vuelto de sus vacaciones y no quería escuchar la charla de siempre. –Sonriendo le cogí su cigarro metiéndomelo en la boca y dándole una gran calada.

—¿No me jodas que te han pillado en pleno folleteo con Amber? -Sonrío Scoot dándome otro apretón de manos.

—Que va, tío, la eche antes de que llegaran -le dije riéndome a carcajadas mientras le pasaba el cigarrillo.

—Hablando de la reina de Roma -susurró Derek mirando hacia el frente. Seguí su mirada, encontrándome a Amber viniendo hacia nosotros con su séquito de plásticas y superficiales.

—Hola Justin –susurró ella con una sonrisa pícara mientras se pasaba la lengua por sus labios carnosos.

—¡Hey!, preciosa -dije sin prestarle mucha atención, mientras deslizaba de los bolsillos de mis jeans el paquete de cigarrillos poniéndome uno en la boca sin encenderlo.

—¿Qué te parece si…esta noche quedamos y bueno…hacemos nuestras cosas? -dijo acercándose a mí, mientras me cogía del cuello de mi chaqueta de cuero. Sonriendo, me quité el cigarrillo de la boca.

—¡Ay!, nena, nena, nena. -Me acerqué a su oído dándole un leve mordisco a su lóbulo-. Lo pasé bastante bien anoche, pero puede que cuando esté necesitado te busque. -Me separé de ella con una sonrisa cínica. Su cara era un cuadro y yo interiormente comencé a descojonarme de la risa. Siempre es la misma historia, las chicas se acuestan conmigo y se piensan que les voy a declarar amor eterno y que me voy a casar con ellas. Pobres ingenuas.

—Eres un idiota, Justin -dijo llena de furia.

 —Dime algo que no sepa, bonita.

Sonriendo mire a Derek y a Scott para ir al interior de la universidad, caminando me hice paso entre Amber y sus amigas lanzándole un guiño coqueto a una de ellas. Ya en las escaleras comenzamos los tres a reírnos mientras escuchábamos las maldiciones que Amber gritaba.

—Bieber, nunca cambiarás –Río Scott dándome una palmada en el hombro. Asintiendo, me guardé el cigarrillo en mi bolsillo.

—Qué le vamos a hacer, soy un hijo de puta con suerte.

Noté como mi móvil comenzó a vibrar en el bolsillo de atrás de mi pantalón. Sacándolo, deslicé mi dedo por la pantalla para desbloquearlo. Un mensaje.

De: Josh
Asunto: Universidad
Mensaje: Hijo, acaban de llamar de la universidad, tienes que pasarte por secretaria por algo de las notas. Hazme el favor y no te metas en líos. Tu madre y yo trabajamos mucho para tu futuro así…

Cerré la bandeja de entrada del móvil guardándomelo mientras maldecía en mi interior.
—¿Qué está mal? -Derek murmuró mirándome a los ojos.

—Mi padre me ha mandado un maldito mensaje, tengo que ir a secretaria para algo de las notas. Os pillo en clase de historia de arte.

Sin esperar respuesta de ambos me dirigí pasillo recto hasta la secretaria. Sin ni siquiera tocar a la puerta entré en ella viendo a la señora Jones detrás del mostrador. Al haber muchas personas en secretaria me puse detrás del todo esperando mi turno.

En ese instante, la puerta de secretaria se abrió dando paso a algo o mejor dicho, a alguien. No era como las típicas chicas de esta universidad. Me carcajeé interiormente mientras la miraba de arriba abajo. Vestida con unos jeans rotos y una camiseta básica a juego con sus Convers. El pelo lo tenía un tanto desordenado cogido en un moño.

“Madre mía, esta chica es como un pato feo y horroroso”, me dije. Estaba riéndome cuando noté como me miraba, levanté la vista deslizándola por su cuerpo hasta que me topé con unos… ¿bellos ojos verdes?

“Joder Justin, no te vuelvas cursi”– me amonesté a mí mismo por mi debilidad.

Apartando la mirada de la suya, me acerqué al mostrador. La señora con gafas de culo de vaso me estaba mirando a la espera de que le dijese algo.

—Me han mandado aquí por algo de mis notas -comenté completamente serio, para terminar bostezando.

—Cierto… -La mujer comenzó a buscar entre sus papeles. Durante 2 minutos permanecimos en silencio esperando que la señora Jones encontrara lo que estaba buscando. Al final, por su expresión supe que había encontrado lo que fuese que estuviera buscando.

—¿Y bien?

—Te seré sincera… todos sabemos a qué dedicas su tiempo, señor Bieber, la cuestión es clara. Como se metas solo en un lío más, queda expulsado de esta universidad hasta nueva orden.

—¿Solo es eso? –Ella asintió con la cabeza enseñándome un papel-. Seamos honestos, mis padres harían cualquier cosa para que me volvieran a admitir. -Sonreí irónicamente cogiendo el papel de sus manos-. Pero no se preocupe, que no me meteré en líos por usted. -Volví a sonreír pero esta vez coquetamente. Dándome la vuelta mire como el patito feo me miraba fijamente esperando que terminara con la secretaria. Pasando por su lado, respiré su aroma a ¿fresas?

“¡Oh! mi madre, qué pijo todo"

Puse cara de pocos amigos y sonriendo me acerque hasta ella.

—Hasta luego feúcha

Riendo a carcajadas salí de secretaria encontrándome todos los pasillos desiertos. Suspirando me fijé en el reloj de la pared que marcaba las 9:10, solo habían pasado 10 minutos desde que había empezado la primera clase. Yendo al cuarto de baño de los chicos, me puse a fumar un cigarrillo esperando a que fueran y media para entrar. No quería ver la cara de Rory de buena mañana. Fumando cerré los ojos y luego mandé un mensaje a Jasmine.

De: Justin
Asunto: Noche loca
Mensaje: ¡Hey!, Jasmine, ¿te apetece quedar esta noche para divertirnos un rato? ¿Qué me dices preciosa?


A los pocos minutos recibí un mensaje. Abrí la bandeja de entrada exhalando el humo del cigarro por la nariz.

De: Jasmine
Asunto: ¿Sexo salvaje?
Mensaje: Justin, estaba esperando que me hablaras. He intentado contactar contigo pero siempre que te llamo no lo coges. Debes estar ocupado y tu propuesta me encantaría. Necesito sentirte en mí, baby, ¡grrrr! ¿Nos vemos donde siempre? Te amo.

Sonriendo cerré mi móvil apagando el cigarro. Todas son iguales, nunca cambiaran. Saliendo del baño me dirigí a clase. Abrí la puerta sin tocar y vi como Rory estaba de pie en la pizarra mirándome fijamente.

—Señor Bieber, sabe perfectamente que no puede aparecer en mi clase media hora después de haber comenzado.

—¡Oh!, vamos Rory, lo siento men –sonreí, haciendo el recorrido por las mesas hasta llegar a la mía para después terminar sentándome en ella.

—Para usted, jovencito, soy Don Anthony.

—Claro, Anthony. -Reí a carcajadas mientras mi grupo reía y el de Amber también.

—Debería tener un poco de respeto, soy quien le califico y podría suspenderle la asignatura.

—Los dos sabemos que no lo haría.

Mirándolo seriamente, puse mi mochila encima de la mesa. Oí como Rory suspiraba pesadamente siguiendo con la clase. Miré al frente esperando a que pasara la hora mientras todo el mundo cogía apuntes. No hacía falta que yo los cogiera ya que los tenía gratuitamente. Solo tenía que coquetear con alguna cerebrito y listo.

—¡Hey!, tío, ¿has visto a la nueva? -susurró Derek señalando a la misma chica con la que me había topado en secretaria-. Mirándola me fije que tenía buen perfil y un buen cuerpo.

—¿Alguien puede decirme cual es la tesis que se ha aceptado del cuadro de la Mona Lisa? -preguntó Rory, en eso, solo una mano se levantó y era precisamente de la chica nueva. Rory le señaló dándole permiso para que hablara.

—Bueno…se…se dice que la modelo fue la esposa de Francesco Bartolomeo del Giocondo, su nombre era Lisa Gherardini -dijo el nombre en un perfecto acento italiano.

—Muy bien señorita Johnson pero ¿sabría decirme que técnica utilizó Da Vinci.

—Utilizó la técnica del sfumato, que consiste en prescindir de los contornos precisos y cambiarlos a una especie de niebla que difumina los perfiles.

—Excelente. -Rory sonrió asintiendo y yo, me quedé estupefacto por la gran capacidad mental de la chica. Se notaba que era una gran cerebrito.

—¿Has visto la cerebrito esta? ¡Dios!, tengo que tirármela, así me dejará copiarme en los exámenes -comenzó a decir Derek terminando por reírse suavemente. Lo miré serio y no pude resistirme, así que le pequé una colleja en la nuca.

—¡Joder, men!, ¿por qué me has pegado? -susurró tocándose la parte en la que le había pegado.

—Ni se te ocurra acercarte a ella, esa chica es cosa mía. -Gruñí seriamente mandando dagas a los ojos de Derek. Volví mi mirada hacia el cuerpo de la chica y me mordí el labio.

“Pronto serás mía, pequeña, pronto”

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On 16:30:00 by MARÍA SERRALBA in    2 comentarios


Capítulo 5º

Poco después de haber contestado el mensaje, la puerta de la clase se abrió. Miré por encima de la pantalla de mi ordenador y vi a un chico de tez morena y pelo oscuro. 
 
Hola…, disculpa, ¿es esta la clase de Literatura Universal? -Preguntó desde la puerta.
—Sí, es esta  -le sonreí amistosamente mientras acompañaba el sí con el movimiento de mi cabeza.
—¡Gracias a Dios!, llevo siglos buscándola. -Me sonrío tiernamente subiendo las escaleras hasta un piso más bajo que yo, casi a mi altura.
—No te preocupes, no eres el único -le sonreí en respuesta volviendo mi vista al ordenador.
—Por cierto, soy Connor.
Al escuchar su nombre, volví mi mirada hacia el, viendo que había estirado su mano con la intención de saludarme de manera formal. Se la cogí respondiendo a su saludo.
—Encantada Connor -hice una  pequeña pausa-, soy Marie.
—Encantado Marie –me sonrió retirando su mano después de nuestro pequeño apretón-. Como verás, soy nuevo y me preguntaba si podrías enseñarme un poco esto y decirme donde están las clase; a la secretaría no le quedaban más planos de la Universidad.
—¡Oh!, pues yo también soy nueva –me reí suave apoyando mis codos en la mesa-, pero no te preocupes por eso, yo tengo uno, ¿podríamos compartirlo?
—Me paree una idea increíble.
—Pues… trato hecho, en la próxima clase nos vamos juntos.
En ese momento la campana comenzó a sonar dando por finalizado el tiempo de descanso para algunos alumnos. La clase comenzó a llenarse de personas que se sentaron diseminados por el aula.
A los pocos minutos, un hombre mayor, vestido de manera formal, entro llevando consigo un pequeño maletín. Lo puso en la mesa, y se giró para borrar lo que había escrito en la pizarra el profesor de la clase anterior y en su lugar, escribió en letras mayúsculas:

Die leiden des jungen Werther” ("Las desventuras del joven Werther" de  Johann Wolfgang von Goethe.



Cuando el profesor se dio la vuelta, todo el mundo calló, instante que éste aprovechó para observarnos por encima de sus gafas de culo de vaso.
—Hola a todos, soy el profesor Joseph Ford. Algunos me conocéis como el loco de la biblioteca –cuando dijo eso, toda la clase comenzó a carcajearse-. Oh, tal vez, la rata que escupe libros allá donde va –sin poder evitarlo, yo también me reí en voz baja mientras lo observaba detenidamente-. Estáis en la clase de literatura Universal…, sí,  chicos, literatura, así que quien no le guste leer o venga a mi clase a pasar el rato, mejor que se dedique a algo mucho mejor.
Todo el mundo se quedó en silencio escuchando cada palabra que salía de su boca, aunque yo llegué a captar una leve sonrisa que salía de la nada.
—Bueno… vamos a empezar por una gran novela, que para mi gusto, es una de las mejores de nuestro tiempo -hizo una pequeña pausa mirando a toda la clase.- ¿Alguien puede decirme de qué trata la novela?
Todos empezaron a mirarse unos a otros a ver si alguien hablaba. Miré a ambos lados, incomoda por tanto silencio. Giré mi mirada hacía el profesor, y de repente, él me señalo con el dedo.
—¡Usted!
—¿Yo? –susurré muy bajo señalándome a mí misma con el dedo.
—Sí, usted, dígame señorita…. -se calló de repente esperando que yo completara mi nombre.
—Marie Portman -respondí.
—Señorita Portman, ¿podría decirme de qué trata el libro? Espero que lo haya leído.
—Sí… -Tragué saliva nerviosa sintiendo la mirada de la gente sobre mí-. Trata sobre un hombre, Werther, un joven artista que huye de su ciudad en busca la liberación. Llega a un pequeño pueblo “Walheim” y allí se enamora perdidamente de Carlota, una chica realmente sencilla. El libro relata las cartas que manda Werther a su amigo Guillermo sobre todas las vivencias que tiene en el pueblo.
—Muy bien señorita, ahora díganos su opinión personal. ¿Qué piensa usted sobre el libro y lo que representa?
—En mi opinión y viendo la época en la cual se desarrolló, pienso que es muy triste y a la vez realista. Quiero decir, el romanticismo se basa en ello, el amor no correspondido, y aunque sinceramente no me gustan los finales tristes, hay que admitir que la mentalidad de los románticos es muy suicida en algunos casos muy extremos.
 
—Cierto, pero si Werther no se hubiera enamorado de Carlota nada de esto hubiera pasado -replicó una voz atrás mía, así que me giré para saber de quién era esa voz masculina.
 
Justin Bieber afirma estar pasando 'un mal momento' después de romper con Selena Gomez 
“¿Qué estaba haciendo él aquí?”, me dije a mi misma viendo como Justin me miraba fijamente mientras continuaba hablando.
—Como él dice en la obra, al principio sabía en lo que se metía cuando no quiso dejar escapar a Carlota. Podía simplemente haberla olvidado y vivir  la vida.
—Sí, pero él fue fiel a sus ideas; cuando te enamoras haces cosas que ni tú mismo piensas que puedes hacer -le respondí sosteniendo su mirada, lo cual provocó que una sonrisa apareciera en su rostro.
—Vaya, vaya, me parece que se ha iniciado un debate -dijo el profesor animado.
—El amor no dura toda la vida, cerebrito; deberías saberlo. Yo personalmente pienso que lo que sentía Werther por Carlota era solo una obsesión por algo que le era imposible.
—En eso te doy toda la razón, era un amor imposible. Werther hizo todo lo posible por olvidarse de ella, acaso, ¿no recuerdas cuando se fue a trabajar con el ministro? La dejo porque sabía que Alberto y Carlota eran felices. Pero a veces, el amor, cuando es verdadero, te es difícil olvidarlo. Lo que hizo Werther fue elegir el camino más fácil, pero sin duda quitarse la vida por miedo a quitar la de sus amigos me pareció muy noble.
—Entonces… si estuvieras enamorado de una persona y esa es feliz con otra, ¿te quitarías la vida solo por miedo a hacerles daño?
—No, claro que no. Como dije, no estoy de acuerdo con lo que el personaje hizo, pero sin duda no voy a juzgarlo. Fue su vida, él decidió lo que creía mejor para todos.
—Pues yo sigo pensando lo mismo, podría haberse ahorrado el drama de suicidarse y vivir la vida como todo hombre. Irse de putas y beber hasta el día siguiente –tras el comentario, no tardaron en escucharse las risas por toda la clase, aunque yo, negué con la cabeza mientras le miraba.
—Si supieras el verdadero significado de amar, ten por seguro que no dirías eso –acto seguido, me callé y me giré para mirar al profesor.
—¿Me estás diciendo que si me enamorara cambiaría de opinión?
—Estoy diciendo que no todo en esta vida es follar con una chica cada noche y emborracharte hasta perder el conocimiento.
—Bueno, chicos, creo que ya está bien, el tema del debate está saliendo del contexto de la novela.  –Mientras oía al profe, notaba la mirada de Justin sobre mi espalda-. Los demás, ¿qué pensáis de lo que vuestros compañeros han dicho? ¿Quién está a favor de la opinión de Marie y quién está del lado de Justin y por qué?
Nada de lo que se decía tenía ya importancia para mí, hacía minutos que había perdido el hilo de la clase pensando en la conversación que habíamos tenido Justin y yo hacía unos segundos. En eso que escuché como el timbre de la clase tintineaba, señal de que la clase había concluido. Recogí mi ordenador y el archivador metiendo ambas cosas en la mochila.
—Yo estoy contigo, me refiero a lo que has dicho sobre el libro de Goethe –escuché decir a Connor. Levanté mi mirada y le sonreí.
—Gracias -le volví a sonreí. Levantándome de la silla, bajé por las escaleras y le esperé.
—Sin duda te llevas todos los puntos en este gran debate –me comentó, cosa que hizo que nos riéramos mientras salíamos de la clase.
—¿Qué clase te toca ahora?
—Me toca ciencias políticas, ¿y a ti?
—Psicología. –Mirando el plano de la Universidad, le indiqué-. Mira, ahora estamos aquí y ahí, está la clase donde has de ir ahora –le señalé en el plano ambos puntos-. Si quieres te acompaño ya que me pilla de camino.
Sin esperar su respuesta, comenzamos a andar en silencio por los pasillos.
—Y dime, Maríe… ¿eres de por aquí?
—No. Nací en Nueva York pero a la edad de 10 años me mudé aquí con mis hermanos y mis padres.
—¡Oh!, vaya, con que tienes hermanos, eso es asombroso. –Su comentario insípido me hizo sonreír, aunque seguí mirando al frente.
—Sí, bueno, supongo que como mucha gente, aunque… últimamente no los veo mucho.
—Siento oírte decir eso –me susurró con un tono de voz apenado, lo cual me hizo levantar la vista y mirarle.
—Tranquilo, pero estoy bien –le sonreí de nuevo parándome en su clase-. Bueno, ya hemos llegado, aquí he de dejarte. Que tengas un lindo día.
Tras despedirme, me dirigí hacia mi clase. Entré en ella y me centré en escuchar atentamente al profesor. Al terminar la clase, recogí mis cosas y me fui hacia la sala de estudio. ¡Por fin! había terminado mi primer día de clase. Comencé a andar tranquilamente por los pasillos de la Universidad, observando a la gente emocionada, corriendo y hablando entre ellos. Empecé a esquivar a la gente del pasillo intentando llegar cuanto antes a la puerta de entrada mientras pensaba que no terminaba de entender la manía que tenía la gente de ponerse en medio del pasillo a hablar con otras personas. “Poneros a un lado para que la gente que tiene prisa pueda caminar sin estar esquivando a todo el mundo” –les grité para mis adentros.
Al fin salí de la Universidad y me encontré a un lado de la puerta a Justin y a sus amigos fumando y riendo, así que pasé de largo haciendo que sacaba las llaves de mi vieja camioneta para no tener que intercambiar ningún tipo de saludo con ellos. Le di al botón de desbloquear, puse la mochila en los asientos traseros y cerré la puerta mientras abría la del pilotó. Me subí, me puse el cinturón y tras introducir la llave de contacto, puse el vehículo en marcha, fue entonces cuando me fijé por última vez en el grupo de Justin y que él me lanzaba una mirada furtiva, así que puse la marcha y conduje fuera del estacionamiento a más velocidad de la que debía hasta que logré salir a la carretera.
 
Justin Point Of View
Después de mi gran debate en la clase de Literatura Universal con la cerebrito, no me la podía quitar de la mente.
“Vamos Justin, no me seas nenaza, men”. Mi yo interior me recriminaba por pensar cosas buenas sobre la nueva.
—¡Hey!, men, mira quien viene por allí -dijo Derek señalándome la puerta donde Marie salía, al tiempo que miraba hacia nosotros durante un segundo para que nuestras miradas se conectaran. Echo que me produjo el sentir un cosquilleo por todo mi cuerpo al ver sus ojos.
“Joder, Justin, ¿ahora resulta que piensas como una chica, o qué?” Volvió a recriminarme mi cerebro, aunque lo negué con la cabeza a ver si de esa forma me quitaba de encima aquellos absurdos pensamientos.
Me fijé como la chica subía a su camioneta, la miré fijamente esperando a que se fuera, pero antes de eso, se volvió a mirar hacia donde yo estaba.
—Chicos, nos vemos luego, ¿va? – les dije a mis amigos, tras tirar el cigarrillo. Les di un apretón de manos y me puse mi chaqueta de cuero.
—¿Se puede saber a dónde vas, bro? –Me gritó Scoot intentando que lo escuchara.
—Tengo un asuntillo que hacer. Luego nos vemos en el bar.
Encendí mi BMW, subí en él y salí del parking yendo en la misma dirección hacia donde se había ido la feucha. Saqué el papel del bolsillo y comprobé la dirección. Conduje con la música a tope hasta llegar a mi destino, aparqué justo a un lado de la calle. Me fijé bien en cómo, la nueva, entraba a lo que parecía un hospital. Me bajé del coche cruzando la calle hasta pasar al otro lado y me fijé en un cartel que había justo a mi derecha.
CENTRO DE REHABILITACIÓN DAFO
FUNDADA EN 1996 POR EL DOCTOR WILSON
“Vaya con la cerebrito, al parecer no es tan santa como parece”. Una sonrisa cínica apareció en mi rostro.
 
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